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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Generalmente el primer carro que uno compra es viejito, yo me compré uno de esos precisamente. Cuando lo compré tenía un problema con la batería, se descargaba con frecuencia y el acumulador no recibía suficiente energía del generador y entonces cuando menos me lo imaginaba no arrancaba, y a veces en los lugares menos adecuados me dejaba abandonado. Cuando uno tiene problema de baterías, hay que cambiarla, otras veces hay que arreglar la fuente que da la energía para que la acumule y pueda funcionar.

Así somos hay algunos de nosotros también, a veces se nos va la energía, algunos el lunes por la mañana se levantan, meten la llave en el motor de su cuerpo, le dan estárter y no arranca, no tiene ánimo, no tiene fuerza, está desganado. Y hay quienes viven desganados desde hace mucho tiempo, están como decimos comúnmente “de bajón”. Tiene “Depre”, están desanimados. Hay  problemas en la vida que cansan y agotan, que drenan las energías de las personas y por eso buscan la manera de inyectarse drogas fuertes. Hay quienes están tan desanimados, tan desganados que tienen que tomar algo para agarrar fuerza.

Nosotros los cristianos aunque pasemos por situaciones difíciles y situaciones de muerte, de pérdidas de dinero, de pérdida de salud, de pérdida de empleo, podemos tener nuevas fuerzas para salir adelante. En estos días la noticia del mundo ha sido el tema económico. Las agencias internacionales de noticias nos relatan el pánico que existe por el desplome de las bolsas de valores, como consecuencia de la racha a nivel mundial de caídas, ante el temor de haber entrado en una recesión global. Nos traen imágenes de gente decaída, que llora y ve negro su futuro. De gente que se quedó sin un centavo, pero además pensando y ¿mis clientes? Todos aquellos que me confiaron su plata y a los que les dije: inviertan en esta empresa, inviertan en acciones de esta otra empresa, inviertan en ésta les va a ir bien, miren el recorte de los últimos diez años, en fin.

Ahora se está agarrando la cabeza – como aparece en una fotografía de prensa-porque el hombre está representando a miles, millones en el mundo que han perdido lo que han invertido, razón tiene aquel que dijo: “Lo único que perdí fue aquello que no invertí en el reino de los cielos”. Cuando usted da para la obra de Señor, esto no se pierde. Eso se transforma en almas. Las bajas en los mercados bursátiles del mundo, es una historia que se repite cada cierto ciclo. Hemos oído hablar de la gran depresión de los años 30. El 24 de octubre de 1929 marcó el inicio de una situación que paralizaría la economía mundial durante los cuatro siguientes años, conocida como la Gran Depresión.

Setenta y nueve años después del célebre jueves negro, las bajas financieras de todo el mundo revivieron, el 24 de octubre de 2008 la pesadilla de una crisis financiera que ha ido contaminando progresivamente a la economía mundial. Bancos en todo el mundo se han encontrado en aprietos, los fondos federales de Estados Unidos han tenido que invertir miles de millones de dólares, para rescatar a Wall Street, Y ahora están preparando otro paquetes de miles de millones de dólares para rescatar la banca y Europa lo hizo primero y ahora le dio clases a Estados Unidos de cómo hacerlo y por eso está siguiendo ese camino, pero en el ínterin muchos se están agarrando la cabeza, porque han perdido un montón de plata.

Posiblemente usted diga: “Pero yo no he perdido, porque no tenía invertido ahí. Sin embargo, a algunos les han  robado, algunos han perdido algo, a todos nos han robado algo, nos han robado un carro, un reloj, una billetera, una esposa, un esposo y aquí está usted feliz dándole gracias a Dios de que no se la devuelvan, pero todos hemos sufrido algo. Esta semana me encontré con un conocido que me dice:
-Pastor, ¿podría hablar con usted?
-Claro que sí, ¿cuando quiere hablar conmigo?
-tal día y tal hora
-¿Cual es el asunto?
-Para contarle que secuestraron a mi hijo, le cortaron una oreja, me la mandaron, tuve que pagar un rescate. Gracias a Dios recuperé a mi hijo.

Esta situación se da aún entre nosotros. Y lo triste del caso es que en lugar de desminuir el número de secuestros ha ido aumentando. Y eso es una pena. Leemos que en  Quetzaltenango se incrementaron los secuestros, en San Pedro, San Marcos, se incrementaron los secuestros. La gente ha tomado la decisión de salir para cuidar su vecindario y tratar de protegerse en contra de esta situación. Cuando usted enfrenta estas situaciones, una vez, otra vez y otra vez, llega un momento en que usted se cansa, se agota, se drena, y se pregunta ¿Para qué trabajé tanto?

Recuerdo aquel hombre que trabajó 30 años en la Superintendencia de Bancos, lo indemnizaron, tomó su dinero completo y lo invirtió en una empresa que resultó ser una financiera fantasma, Autocasa, y ahí se quedó su dinero. Ahí la gente pierde su plata. Aquí puedo recocer a algunos, a personas de la tercera edad que después de ahorrar toda su vida, metieron su plata en un banco, en el Banco de Comercio, se desapareció, no tienen ahora esos miles o esos millones que lograron ahorrar. ¡Eso produce cansancio, agotamiento!

La muerte de un ser querido produce cansancio, usted llora hasta el cansancio, sufre hasta el cansancio y a veces usted trabaja y trabaja y se agota. Todos estamos siendo arrastrados hacia el pozo negro del desgaste, del cansancio y de la descarga de nuestras energías. Pero los que sí le puedo asegurar aquí y póngame atención, es que no hay problemas financieros en el reino de Dios. No hay problemas financieros en el cielo, Dios sigue siendo el dueño del oro y la plata. Él sigue vigente con sus recursos, Dios no se ha agarrado la cabeza para decir: Ahora qué hago. Dios tiene todo bajo control y no tiene fin en su poder, su energía es ilimitada.

Imagínese usted que esta mañana al levantarse para orar, y al orar le dijeran del cielo: “Hoy no atiende el Señor, está cansado”.  ¡Qué problema! pero el Señor no se cansa, Dios no tiene fin en su poder. El hombre exterior se desgasta. Hay un momento en que uno se parece más al abuelito, y a todos nos llega el día y la hora, así que no basta con tener vida, necesitamos tener fortaleza, necesitamos tener energía, para tener energía hay que comer bien. Coma bien, coma verduras, frutas, duerma bien pero en su casa, además ejercítese. Es muy importante que nosotros tengamos energía, no sólo vida, hay gente que tiene vida, pero ya no tiene fuerza.

Me impresiona lo que leí el otro día de que las abejas para producir una libra de miel, tienen que hacer tres millones 360 mil viajes al néctar para hacerla. Uno necesita fortaleza, la Biblia dice en Isaías 40:26     Alcen los ojos y miren a los cielos: ¿Quién ha creado todo esto? El que ordena la multitud de estrellas una por una, y llama a cada una por su nombre.  ¡Es tan grande su poder, y tan poderosa su fuerza, que no falta ninguna de ellas! Y el que cuida las estrellas en los cielos, lo cuidará a usted también. En el versículo 28 dice: 28 ¿Acaso no lo sabes? ¿Acaso no te has enterado? El Señor es el Dios eterno, creador de los confines de la tierra.  No se cansa ni se fatiga. Él fortalece al cansado y acrecienta las fuerzas del débil. ¿Quién nos va a dar fuerza en  medio de esta crisis? Él, Dios, Dios fortalece al cansado, quizá usted es de aquellos que dicen que ya está cansada que ya no aguanta a su marido, ya está cansado no aguanta a su hijo, ya no aguanta este trabajo, y no aguanta esta situación. Pero el Señor dice que fortalece al cansado y acrecienta las fuerzas del débil. Cuando sienta que ya no tiene fuerzas, crea que Dios le dará nuevas.
Aun los jóvenes se cansan, se fatigan, y los muchachos tropiezan y caen;  pero los que confían en el Señor   renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán.
Hay que confiar en el Señor, porque si usted confía tendrá nuevas fuerzas, porque Él no se cansa, es la fuente de energía para nosotros. Entonces, los que nos queda es enchufarnos en la fuente de energía que es el Señor, para que nuestro espíritu y nuestro cuerpo acumulen energía para soportar los momentos más difíciles.

En el Salmo 25:3 dice: Quien en ti pone su esperanza jamás será avergonzado. Es feo ser avergonzado, pero cuando ponemos nuestra esperanza en el Señor, la promesa es que jamás seremos avergonzados. Cuando confiamos en el Señor, nos guarda de caer en vergüenzas, pero quedarán en vergüenza los que traicionan sin razón. Salmo 33:16-21: 16 No se salva el rey por sus muchos soldados, ni por su mucha fuerza se libra el valiente, a pesar de su mucha fuerza no puede salvar. Por más que a usted le pongan un ejército para cuidarlo, si usted tiene muchos soldados, que bueno, porque les va a dar trabajo a muchos, pero la Biblia dice que no se salva por los muchos soldados, ni por sus fuerzas el líder valiente. Recordemos la muerte del presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy,  de un balazo en la cabeza. Usted no es Kennedy  ni tiene al FBI que lo cuide, pero a usted lo cuida nuestro Señor, nuestro cuidador, por eso dice más adelante: Vana esperanza de victoria es el caballo; Por más que usted viaje en un blindado, así andaba Anastasio Somoza protegido, en carro blindado y de pronto un basukazo y ahí se quedó, a pesar de sus muchas fuerzas. Continuamos: Pero el Señor cuida de los que le temen, de los que esperan en su gran amor. Dios lo ama y porque lo ama lo cuida, así como un pobre cuida a su bebé, como un padre cuida a su hijito, así Dios nos cuida a nosotros.

Continuamos con el mismo Salmo: él los libra de la muerte, y en épocas de hambre los mantiene con vida. Hace muchos años mi esposa llevaba en su camionetilla a nuestros hijos y a los hijos de los vecinos hacia el colegio. En una pendiente el vehículo se derrapó y todos empezaron a gritar. Ella empezó a hablar en lenguas extrañas, el vehículo quedó en la orilla del barranco. Estoy seguro que a su alrededor habían ángeles quienes corrieron a detener ese vehículo para salvarlos a todos. A usted lo cuidan los ángeles que acampan a su alrededor y lo defienden. Así que aunque no mire que aparentemente no hay quien lo cuide.  Sí hay quien lo cuida, usted nunca anda solo, Dios esta con usted, Dios lo cuida a usted y en el momento en que ocurre una situación difícil, como le ocurrió a Job, él perdió todos sus bienes, perdió sus ovejas, sus bueyes, sus criados y hasta sus hijos, pero fue porque Dios le dio permiso al diablo para que lo tocara. De repente Dios le da permiso al diablo para que nos haga una avería, pero es porque quiere demostrar al diablo que nosotros confiamos y esperamos en Dios y aunque perdamos algo, Él nos lo va a devolver multiplicado, siempre ha sido así, por eso dice el versículo 20 del Salmo 33: Esperamos confiados en el Señor;  él es nuestro socorro y nuestro escudo.

Isaías 49: 23 dice: Los reyes te adoptarán como hijo, y sus reinas serán tus nodrizas. Se postrarán ante ti rostro en tierra, y lamerán el polvo que tú pises. Sabrás entonces que yo soy el Señor, y que no quedarán avergonzados los que en mí confían. Cuando nosotros venimos aquí a adorar al Señor y nos alegramos en su alabanza, ese gozo que tenemos de cantar al Señor, ese gozo que tenemos de ofrendar al Señor, porque la Biblia dice que Dios ama al dador alegre. Cuando damos alegremente el  Señor se encarga de que nosotros tengamos fortaleza. Un Salmo impresionante que le conviene a usted tener presente es el Salmo 27, abra su Biblia: El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré?  El Señor es el baluarte de mi vida; ¿quién podrá amedrentarme? Cuando los malvados avanzan contra mí para devorar mis carnes, cuando mis enemigos y adversarios me atacan, son ellos los que tropiezan y caen. Aun cuando un ejército me asedie, no temerá mi corazón; aun cuando una guerra estalle contra mí, yo mantendré la confianza. Confianza en quién? En Dios. Una sola cosa le pido al Señor, y es lo único que persigo: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor y recrearme en su templo. Porque en el día de la aflicción   él me resguardará en su morada; al amparo de su tabernáculo me protegerá, y me pondrá en alto, sobre una roca. Me hará prevalecer frente a los enemigos que me rodean; en su templo ofreceré sacrificios de alabanza y cantaré salmos al Señor. Oye, Señor,, mi voz cuando a ti clamo; compadécete de mí y respóndeme. El corazón me dice: «¡Busca su rostro!» Y yo, Señor, tu rostro busco.  No te escondas de mí; no rechaces, en tu enojo, a este siervo tuyo, porque tú has sido mi ayuda. No me desampares ni me abandones, Dios de mi salvación. Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Señor me recibirá en sus brazos. Guíame, Señor, por tu *camino;  dirígeme por la senda de rectitud, por causa de los que me acechan. No me entregues al capricho de mis adversarios, pues contra mí se levantan falsos testigos que respiran violencia. Pero de una cosa estoy seguro: he de ver la bondad del Señor  en esta tierra de los vivientes.

Usted no tiene que ir al cielo para ver la bondad de Dios, porque es en esta tierra aquí y ahora. En medio del caos, en medio de la crisis se verá la bondad del Señor, porque cuando en  Egipto hubo tinieblas, en Israel hubo luz. Cuando Israel estuvo en medio del desierto, el Señor le cuidó, proveyéndoles maná todas las mañanas,   proveyéndoles sombra todo el día, proveyéndoles calor por la noche y proveyéndole agua diariamente.

Consejos prácticos. Ahora c¿ómo espera en el Señor? 1: atarnos al Señor por la fe, para recibir salvación por gracia. La Salvación viene por la fe en Dios. Si nosotros tenemos en él nuestra fe, él nos ayudará a ser salvos y no salvos únicamente de los problemas cotidianos, sino vamos a tener salvación eterna.

El segundo consejo básico para que podamos recibir fuerza, recibir energía espiritual es orar y confiar en Su Palabra. Recuerde cuando fue la última vez que usted oro pero de verdad. ¿Cuándo fue la última vez que usted oró, que dobló sus rodillas y clamó al Señor? o que usted caminando oro al Señor de todo corazón. Orar es hablar con Dios, es como levantar el teléfono y aunque no lo vemos sabemos que nos escucha. A veces usted va a una situación muy delicada, a un tribunal, usted necesita hablar con Dios a través de la oración. Yo sé que todos alguna vez hemos tenido experiencias memorables de la oración.¿Cree que podría orar esta semana por lo menos cinco minutos cada día? ¿Cree que sí? Le voy a dar un tip, usted pasa a veces en su carro manejando mucho tiempo, pero yo le sugiero que se ponga a orar, si sabe orar en el espíritu, en lenguas espirituales, pues ore., hoy en día ya no se ve raro que alguien hable en el carro. Usted puede ponerse a hablar en el carro con Dios. Si lleva a sus hijos que oren ellos, uno, que ore el otro, el otro, ore. ¿Cree usted que Guatemala necesita oración? Oremos entonces, gastamos más tiempo en criticar a la Policía Nacional, en criticar al presidente de la República o en criticar a Eduardo Meyer o criticar a los diputados en vez de dedicar más tiempo a orar por ellos. Oremos por nuestro país, no perdamos la esperanza, la esperanza no avergüenza dice la escritura.

Hoy tenemos una nueva directora en la policía, blanco de todas nuestras conversaciones, debemos orar por ella, ojalà que Dios la transforme la levante y le de reata a todos y los ponga en su lugar. Pero hay que orar, por cada crítica que se eche, por lo menos haga una oración, va a pasar todo el día orando y hay más esperanza para el país con un pueblo que ora y que confía en la palabra del Señor, porque la palabra de Dios es viva y eficaz. Y si él ha prometido, él va a cumplir su Palabra.

Yo le puedo asegurar una cosa, el Señor está en medio de nosotros y quiere bendecirnos.

Escuche

La fe viene por el oir…