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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

En el servicio anterior prediqué la primera parte del mensaje sobre Las cinco leyes irrefutables de la destrucción económica. En esta segunda entrega  vamos a ver Las cinco leyes irrefutables de la restauración económica, estudiando el libro de Lucas 15:11-24, en un pasaje ampliamente conocido, se trata de la enseñanza del hijo pródigo y su lectura la haremos conforme avancemos en el estudio.

Cuando ensucias tu santidad, cuando desprecias el sacrificio de Cristo en la cruz del calvario, entonces no puedes recibir la bendición de Dios. Tú trabajas y trabajas y se hace difícil ganar el pan  de cada día, porque un día de gracia vale más que mil días de trabajo. Y cuando yo trabajo un día y recibo la gracia de Dios, tú tienes que trabajar mil días para ganar. Y luego te preguntas ¿cómo es que a otra gente le va bien y a mí no? Tienes que lidiar con el pecado de Acán en tu vida y necesitas limpiar a tu familia, debes decidir servir al Señor, porque tienes el poder de decidir y hoy puedes hacer cosas diferentes.

Has estado manejando tu vida económica de una manera, pero hoy el Señor dice que te va dar la oportunidad de tomar una decisión de manejar las cosas en forma diferente. Albert Einstein decía: “Uno no puede resolver los problemas económicos que uno tiene, con el mismo tipo de pensamientos que nos llevaron a tenerlos”. Hay que empezar a pensar distinto, ahora si él hubiese sido latino habría dicho que “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”. Necesitas cambiar la mona por una bella joven y luego ponerle la seda, lo que significa que debes cambiar de adentro hacia fuera, debes hacer las cosas de un a manera distinta, un parchecito por aquí o por allá no te va a arreglar los problemas económicos que tienes. Necesitas cambiar de adentro hacia fuera y la decisión la puede tomar hoy.

Las cinco leyes irrefutables de la restauración

¿Cómo puedes restaurar tu vida económica? ¿Qué es lo que dice el pasaje sobre las cinco leyes irrefutables de al restauración  económica?

1.- ley de las manos productivas. Lucas 15:15, cuando llegas a este verso,  a este joven algo le pasó y lo que le pasó va a cambiar el destino, le va a cambiar la vida. Dice: Y se fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual, le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. ¡Se puso a trabajar! En realidad derrochó todo el dinero de su papá y nunca ganó un centavo, pero cuando llegó al fondo del pozo, de pronto algo le pasó en la cabeza y fue el ejemplo de su propio padre. Se puso a trabajar, fue a buscar trabajo. Proverbios 10: 4 dice: La mano del negligente empobrece; más la mano de los diligentes enriquece. Esta es otra maldición que nos ha venido del imperio español donde se alababa y se ensalzaba al señor, el señor  no trabajaba, entonces el ideal de la gente del pueblo era ser como el señor feudal, como el señor de la tierra que no trabajaba. Y se nos ha metido en la mente que el ideal para nosotros es no trabajar.

La realidad, para Dios, el ideal es trabajar. Él quiere que tú trabajes, que tú trabajes fuerte. Muchos creen erróneamente que el trabajo es la consecuencia de haberse comido la manzana en el jardín del Edén, de haber desobedecido a Dios. Tenemos la creencia que si Adán y Eva no hubieran pecado, entonces nosotros no tendríamos que trabajar, pero eso es mentira, el trabajo existía antes de la caída del hombre. El trabajo va a existir después de la redención de la humanidad, en el cielo vamos a trabajar, los vagos no pueden entrar en el reino de los cielos, porque hay mucho trabajo. La Palabra de Dios nos dice que vamos a reinar juntamente con Jesucristo, y esto significa que tenemos que trabajar. “Hasta ahora mi padre trabaja -dice el Señor Jesús- y yo trabajo también”. Y si el Padre celestial trabaja y el hijo trabaja, nosotros tenemos que trabajar también.

Si usted quiere salir de la pobreza, en primer lugar aplique esta ley de las manos productivas, la mano del diligente que trabaja. Proverbios 12:24 dice: El de manos diligentes gobernará, pero el perezoso será subyugado. Proverbios 12: 27: El indolente ni aun asará lo que ha cazado; pero haber precioso del hombre es la diligencia. Toda esta ley comienza en Génesis 2:15: Tomó Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que labrara y lo guardase. Aquí el hombre hizo dos cosas. Número uno, producción. Número dos, administración. Y ahí está el secreto de la prosperidad de nuestra nación, de nuestra familia, de nuestra iglesia y de nuestro país. No solamente necesitas producir, sino también administrar.

2.- La ley del corazón humilde. En Lucas 15:16,19 y 21 leemos que este joven en primer lugar va a trabajar y a comer con los cerdos. Se humilla y luego dice: Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. Luego en el verso 21 de nuevo le dice al padre: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Necesitas humillarte y reconocer que no estás manejando bien los recursos económicos a tu disposición. A menos que entres a un proceso de humillación, no puedes  salir del otro lado con un proceso de restauración. En Proverbios 22:4 dice: Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová. Jesucristo dijo en Mateo 11:29: aprended de mí que soy manso y humilde de corazón. Santiago 4:6 dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.

Tienes que estar dispuesto a humillarte y hacer lo que necesites hacer para resolver tu situación. Los varones tenemos un serio problema para humillarnos y reconocer que estamos manejando mal el dinero de la casa, como si tuviera que ver con algo de nuestra hombría, y si no estamos manejando bien el dinero, como que somos menos hombres. Tenemos que romper con eso, con el ego, humillarnos y reconocerlo. Reconocer que se gasta más de lo que se gana, que nos estamos metiendo en problemas, en deudas, que hay problemas con la tarjeta de crédito. Hay que humillarse. Estar dispuesto a humillarse y estar dispuesto para hacer el sacrificio que necesitas hacer.

3.- La ley del alma arrepentida. Lucas 15:17 dice: Y volviendo en sí. Tienes que tener un alma arrepentida, tienes que aprender a arrepentirte de los pecados cometidos, de las violaciones a los principios de la Palabra de Dios. Cuando Juan el Bautista comenzó a predicar lo hizo diciendo: “Arrepentíos porque el reino de los cielos se ha acercado”. En Mateo 4:17 el Señor Jesucristo dice: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

Los problemas económicos que nosotros tenemos no son los problemas. El  divorcio, por ejemplo, no es un problema, es la consecuencia final de una serie de problemas. Tengo problemas para resolver problemas, problemas de prioridades para ponerlos en orden. Problemas serios y numerosos como los de relacionarme, de comunicación y como tengo todos estos problemas se acumulan en la pareja y eventualmente eso desemboca en un divorcio.

Lo mismo ocurre con las finanzas, los problemas financieros no son problemas, son la consecuencia final de una serie de problemas que usted tiene y tiene que mirar y ver cuales son los principios de la Palabra de Dios que usted ha violado. Quizá no nos hemos comunicado en familia, quizá no hemos hablado o funcionado como una pareja en casa. El esposo le esconde dinero a la esposa, la esposa le esconde dinero al esposo, no están trabajando como pareja, como una sola carne. Esa es una violación al principio de la Palabra de Dios. Debemos aprender a manejar la vida financiera juntos. No hablar entre la pareja es otra violación al principio de la Palabra de Dios. El arrepentimiento no trae castigo, trae restauración y Dios quiere restaurar su vida financiera este día.

4. la ley de la boca que confiesa. Lucas 15: 17.18 y 19. Este joven confesó primero, volvió en sí, se arrepintió y después confesó con su boca, lo dijo verbalmente: “Esto es lo que yo voy a hacer”,  y luego fue a su papá y le confesó las cosas con la boca. Es por eso que yo le voy a pedir en esta oportunidad que usted confiese delante del Señor sus pecados y que lo haga públicamente delante de Él. Dice Romanos 10:8-9 Esta es la Palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor y creyeres en tu corazón que Dios lo levantó entre los muertos serás  salvo. Con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Entonces Dios quiere que confieses sus pecados.

5.- La ley de los pies convertidos. En Lucas 15:20 dice Y levantándose, vino a su padre. No solamente es importante el arrepentimiento y la confesión, también es importante la conversión. Necesitas convertirte de tus malos caminos, necesitas de cambiar tu modus operandi, necesitas operar tu vida de manera diferente. Está bien reconocer que se cometió el error, pero hay que reconocer que no se está manejando bien la vida económica. Y delante del Señor decirle: “Señor necesite restauración económica, si tu me muestras el camino yo te voy a obedecer. No hemos trabajado bien en casa, nos hemos metido en un montón de deudas, hemos sido impacientes, hemos violado todas estas leyes, perdónanos.

Ahora lo que necesitas hacer es convertirte, necesitas tener los pies convertidos, necesitas empezar a funcionar diferente, comenzando en esta semana que viene. Debemos convertirnos, convertirnos en buenos administradores, comportarnos como administradores, ser más ordenados, planear para el futuro, liberarnos de todas las deudas, aprender el arte de la generosidad y obedecer al Señor Jesucristo hasta las últimas consecuencias. Elegir al Dios verdadero en vez del dios del dinero.

Escuche

La fe viene por el oir…