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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

El pasaje que vamos a estudiar es muy conocido, Lucas 15:11-24, principalmente si usted creció en una iglesia, es el pasaje del hijo pródigo. Pero lo vamos a estudiar y leyéndolo de acuerdo a como nos adentremos a las Escrituras. Vamos a tomar de este pasaje, estas cinco leyes irrefutables de la destrucción y las cinco leyes irrefutables de la restauración económica. En esta oportunidad solamente vamos a estudiar las cinco leyes irrefutables de la destrucción económica. En la siguiente entrega vamos a estudiar las cinco leyes irrefutables de la restauración.

Quiero que usted aprenda muchísimo de esta parte, porque son muy importantes. Ahora enfoquémonos en las cinco leyes irrefutables de la destrucción económica. Antes quisiera compartir con usted lo que yo llamo la ley universal de la elección. Porque este pasaje comienza con la ley universal de la elección. En el versículo 11 el Señor Jesucristo dice lo siguiente: Un hombre tenía dos hijos. Esto es muy importante, porque el Señor Jesús podía haber dicho: Había un señor que tenía muchos hijos, pudo haber dicho había un señor que tenía cinco hijos y el hijo menor…Él podía haber dicho eso. Sin embargo, el Señor Jesucristo comienza esta parábola diciendo “había un hombre que tenía dos hijos”. Y creo que dijo que tenía dos hijos, justamente por esta ley universal de la elección, porque quería enfatizar que en la vida tenemos dos caminos: el camino del bien y el camino del mal, el camino de la obediencia, el camino de la desobediencia. El camino de la madurez y el camino de la inmadurez. El camino de estar  cerca de Dios, el camino de estar lejos de Dios.

Y esta es una ley  universal de la elección, todos tenemos la oportunidad de cambiar el curso de nuestra vida. Podemos elegir lo bueno o lo malo, la vida o la muerte. La miseria o la abundancia. Nadie está destinado a ser pobre, yo quiero que usted lo sepa, ni Guatemala está destinada a ser pobre, su familia no está destinada a ser pobre. Usted tiene una elección.

Eso del destino nos viene de los musulmanes, ellos creen en el destino, y los españoles que nos vinieron a descubrir y a conquistar vivieron en la época del dominio musulmán en su territorio. Ellos creen en el destino, creen que tú estás destinado a algo y no puedes cambiar tu destino. Tú puedes cambiar tu destino, tú puedes cambiar tu futuro, tienes la elección. No estás destinado a ser pobre, puedes seguir a Dios o no seguirle, como Pedro, Andrés, otros discípulos del Señor o el joven rico que decidió no seguir a Dios, porque amaba más a las riquezas.

Cada uno de nosotros tenemos una elección y el día de hoy  tú, tienes la elección a dónde vas a ir con tu vida. ¿Qué es lo que va a hacer el día de mañana?
Había un psiquiatra determinista en Alemania, Víctor Franco. Creía que las cosas que nosotros vivimos como adultos estaban determinadas por las cosas que nos pasaban cuando niños. Las  cosas que nos ocurrían como niños determinaban quienes íbamos a ser cuando fuéramos adultos. Pero le pasó algo muy interesante. Hitler y los nazis lo tomaron prisionero y lo llevaron a un campo de concentración y un día estando desnudo, frío, hambriento en un rincón de una celda, descubrió algo increíble que le cambio totalmente su vida. Se dio cuenta que los nazis tenían el poder de controlar su entorno, el control sobre el ambiente en el que se movía.

Los nazis podían determinar a qué hora se levantaba, a qué hora se acostaba, si se acostaba. A qué hora comía o no comía, a la hora que trabajaba o no trabajaba. Los nazis controlaban todos los aspectos de su vida, a excepción de uno. Ahí en esa celda oscura en medio de la anoche descubrió que todavía tenía una libertad que los nazis no le podían quitar, la libertad de decidir.

Usted tiene esa libertad también. Claro que los tiempos son difíciles, claro que las circunstancias están bastante mal, claro que el mundo está en una situación de colapso económico. Pero usted tiene la decisión de decidir cómo va reaccionará a esta situación. ¿Se va a caer en pedacitos, se va a derretir? ¿Se  va a poner a llorar o va a enfrentar esta situación con el Señor en su corazón y con una actitud de victoria hacia el futuro? Esa es su decisión. ¿Se dio cuenta que entre el estímulo y la respuesta el ser humano tiene la libertad de elección?

Fíjese en lo que Moisés le dijo al pueblo de Israel en Deuteronomio 30:15 Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal, porque yo te mando hoy  que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus  caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra en la cual entras a tomar posesión de ella. Luego en el verso 19 dice: A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante de la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge pues la vida para que vivas tú y tu descendencia.

¿Se da cuenta por qué el Señor Jesucristo estaba diciendo que este hombre tenía dos hijos? Porque tenemos la elección de decidir la vida o la muerte, el bien o el mal, estar cerca de Dios o lejos de Dios, la bendición o la maldición. Esta  es tu decisión, hoy, tú tienes que tomar esa decisión.

Josué 24:15 dice: Escogeos hoy a quien sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros poderes, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová. Josué le estaba diciendo al pueblo que ellos tenían una elección. Ahí están los dioses de los amorreos y ahora ustedes  van a entrar a esa tierra, ustedes tienen que tomar la decisión a quienes van a servir. Al Dios verdadero, o al dios de los amorreos. Hoy Jesucristo le da la misma elección, ¿a quién va a servir? El Señor Jesús dice no podemos servir a dos señores, porque si no vamos a amar a uno y vamos a menospreciar al otro. No podemos servir a Dios y las riquezas, Lucas en 16:13, sin embargo, en el lugar donde dice riquezas, en la versión de Reina Valera de 1919, no dice “las riquezas”, dice mamón. Mamón  era el Dios del dinero, representaba el dinero, entonces Jesucristo le está diciendo a la gente que no pueden servir a dos señores. Usted tiene que decidir a quien va a servir, si al Dios verdadero o al dios del dinero. Lamentablemente en el pueblo cristiano de Latinoamérica está eligiendo servir al dios del dinero y no al Dios verdadero. Nosotros tenemos que romper con eso. Pero para darse cuenta de cómo el dios del dinero le ha ganado, solamente tiene que ver la  cantidad de discos pirateados que tiene en su casa.

¿Por qué? Porque tuvo que hacer una elección. Eligió ahorrarse unos centavos que mantener la santidad de su vida.
En Latinoamérica somos miserables, estamos dispuestos a ensuciar nuestra santidad por unos pocos centavos. La salvación es incondicional, pero la bendición de Dios es condicional y esa condicional es la obediencia.

Yo le voy a demostrar, entonces, las cosas que debemos cambiar en nuestra vida, las cosas que nos han llevado a tener los problemas que tenemos hoy en nuestra economía familiar, las cinco leyes irrefutables de la destrucción económica.

La primera es la ley del corazón infeliz, está al comienzo  de Lucas 15:12 y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde. Este joven tenía un corazón infeliz. Tenía todo en la vida. Tenía a su padre, no sé que habrá pasado con la madre, pero por lo menos tenía un padre que lo amaba, tenía riquezas, tenía siervos, un lugar donde vivir, una mansión, tenía campos,  animales, comida, vestidos, buenos vestidos. Tenía todo lo que un joven puede esperar en la vida, y sin embargo, estaba infeliz. Esto es lo que yo llamo en la doctrina del contentamiento: la violación a la doctrina del contentamiento.

Hoy casi no predicamos sobre la doctrina del contentamiento, pero su violación es probablemente la razón por la cual tenemos el 85 por ciento de los problemas económicos en las familias del continente americano, éste es el problema número uno. ¿Qué dice la doctrina del contentamiento? Nosotros tenemos que aprender a ser felices en el lugar económico en el que Dios nos ha colocado. Esa infelicidad que tenemos es la que nos lleva a comprar, muchas veces, cosas que no podemos pagar. Cosas que no necesitamos, con plata que no tenemos para impresionar a gente que ni siquiera conocemos. Eso es lo que nos lleva a tener problemas económicos.

Yo quiero que usted sepa algo: tener plata es más divertido que no tener. Yo nunca supe lo pobre que era sino hasta cuando fui a Estados Unidos. Cuando llegué me di cuenta de lo pobre que era. Y me he dado cuenta que tener plata es más divertido que no tenerla. Si uno quiere comprarse un auto y tiene mucha plata, entonces busca el auto que más le conviene, el de su necesidad. Lo paga y adiós. Si tiene necesidad de una casa, busca en el barrio que más le gusta y la compra y listo. Usted puede irse a cualquier lugar. Si tiene dinero puede viajar por el mundo, hacer fiesta, tener amigos. Tener plata, he descubierto, que es más divertido que no tenerla. ¡Ah! Pero no deberíamos confundir diversión con felicidad. Diversión es una cosa, felicidad es algo completamente diferente. Felicidad es un estado del alma, felicidad es un estado del corazón y no tiene nada que ver con la cantidad de dinero que tiene. Felicidad es lo que le permitía al apóstol Pablo cantar estando en lo profundo de una prisión romana.
Tenemos que aprender a ser felices. Esto no quiere decir, sin embargo, que no mejore en la vida. Yo estoy hablando de contentamiento no de conformismo. El conformista dice que si es está destinado a ser pobre, pobre será todo el tiempo. Así ni al cielo llegará. El cielo lo arrebatan los valientes.

El contentamiento significa que si estoy aquí en la vida  feliz, soy feliz aquí y todo el tiempo. Si el año siguiente me pone aquí, también soy feliz. Y se de aquí a cinco años el me quita todo, entonces me quejo. No. Entonces aprendo a ser feliz con poco, como dice Pablo: “Sé vivir humildemente, y sé tener en abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener en abundancia como para padecer necesidad, porque todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.
Hay que aprender a ser feliz.

La ley del corazón infeliz. La ley del alma impaciente, El le dice a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde. ¿Cuándo la quería? Hoy. Los bienes le correspondían, eran de él, pero tenía que esperar, sin embargo, los quería ahora. Tenía que esperar. Los negocios le dicen: compre ahora y pague después. Cuando compra ahora y paga después, toma una deuda, se convierte en esclavo de su acreedor, como dice la Biblia en Proverbios 22:7: El rico se enseñorea de los pobres; y el que pide prestado es esclavo del que presta. Entonces es esclavo de ellos y además paga intereses. En la iglesia del Señor Jesucristo, tenemos que cambiar esa costumbre, ya no más “compre ahora y pague después”. Es ahorre ahora y compre después, ese es el camino a la riqueza. No debería comprar a plazos cosas que pierden valor a través del tiempo, nunca compre a plazos. Tiene que pensar si esto pierde valor a través del tiempo, yo nunca debería comprar en cuotas, comprar en deuda. Por ejemplo la tele, la lavadora, el refrigerador. No compre a plazos esas cosas que pierden valor. Puede comprar las cosas que suben de valor o son bastante grandes como por ejemplo una casa. No es pecado pedir prestado, si fuera pecado pedir prestado Dios nunca le hubiera dicho al pueblo de Israel en Deuteronomio 15 que se podían prestar los unos a los otros, nunca les hubiera permitido pecar los unos con los otros.

En Deuteronomio 15 Dios le dice al pueblo que sí se pueden prestar unos a los otros. Entonces si no es pecado, ¿por qué nosotros siempre decimos que la gente no debe pedir prestado? Porque cada vez que la Biblia habla de deuda siempre es un concepto negativo. Esto significa que la deuda debe ser algo extraño en nuestra vida, no algo normal. Debe ser algo extraño y extraordinario y no parte de nuestra planificación financiera. El mundo compra ahora y paga después, pero los cristianos ahorran ahora y compran después.

Ahorrar ahora significa gratificación diferida, porque y voy a sufrir ahora para cosechar los beneficios más adelante, me voy a restringir ahora, voy a esperar y voy a recibir la gratificación al final. Ha desparecido del mundo de hoy, porque es un concepto que las oficinas de mercadeo quieren eliminar del mundo.

2 La ley del alma impaciente. Nosotros los cristianos tenemos que ser pacientes

3 La ley del  espíritu independiente. Dice el verso 13: juntándolo todo el hijo menor se fue lejos a una provincia apartada. ¿Por qué se fue lejos?  ¿No podía todo el dinero y mudarse al pueblo, a otro lugar, comprar un ranchito al lado del terreno del papá? ¿Por qué se fue lejos? Porque no quería ser responsable delante de nadie. El papá era muy conocido, era gente de dinero, entonces cualquier locura que hiciera en el pueblo, todo el mundo lo iba a saber. No quería ser responsable delante de nadie. Tenía un alma independiente, perdió a sus mejores amigos, a sus verdaderos amigos, a la gente que realmente lo amaba. La gente que iban a decirle que estaba derrochando. Eso pasa. En la sociedad latinoamericana, nos estamos aislando más y más, y estamos perdiendo esa red de contención que teníamos en nuestros barrios. Nos estamos convirtiendo en pequeñas islas en las que no somos responsables delante de nadie.

Tiene que dejarle saber su problema a alguien, especialmente los varones, el primer mes que no llega a fin de mes, es el mes que tienes que hablar con alguien de la iglesia, el primer mes que no puede pagar la luz o el gas, ese es el mes que tienes que ver la banderita roja, que le dice que tienes que hablar, decirle a alguien los problemas que está teniendo y no tienes por qué aislarse. Va a tener que parar  o vender lo que tiene y le gusta.

4 La ley de la mente desorganizada. En el verso 13, la segunda parte, dice: y ahí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Y cuando lo hubo malgastado vino una gran hambre en aquella provincia. La ley de la mente desorganizada, el vivió en forma desordenada. No puede alcanzar la sanidad financiera y el éxito económico si vive desorganizadamente. Las familias de la iglesia deberían tener un plan para controlar gastos. Debemos tener orden en la vida, en Proverbios 27:23-24 dice Sé diligente en conocer el estado de tus ovejas, y mira con cuidado por tus rebaños. Porque las riquezas no duran para siempre.

5 La ley de la siembra y la cosecha. En el verso 14 dice: Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. La ley de la siembra y la cosecha significa que todo lo que el hombre sembrare eso también segará. Ese joven también sembró problemas. Este joven sembró un corazón infeliz, un alma impaciente, un espíritu independiente. Sembró una a mente desorganizada y ahora cosechó una gran hambre y la falta de recursos económicos para sobrevivir.

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La fe viene por el oir…