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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

¿Cuántos conocen a personas que están cansadas por los problemas que están sufriendo? ¿Conoce alguno? La vida está llena de problemas y por eso algunos muestran cansancio. Me impresionó una noticia de fin de semana, sobre el drama y las causas de un suicidio de una enfermera que antes mató a sus hijos con una sobredosis de anestesia, supuestamente por su separación conyugal. Una madre, enfermera, una mujer de 28 años se separa de su cónyuge, se le empieza a complicar la vida, ¿quién sabe qué más situaciones tenía?

Esto ocurre cuando la gente está cansada, cuando la gente no tiene esperanza. El psicólogo Carlos Ortiz, de la Liga de Higiene Mental dice: “Mató a los niños porque posiblemente creía que nadie más los iba a cuidar y por eso tomó la decisión y por eso pensó que ya no tenía esperanzas, agregó”. Yo vengo de un servicio de Quince Años de una niña que, hasta ahora, está empezando a caminar. Tiene grandes dificultades para caminar, serias limitaciones para hablar y sin embargo, su padre la ha cuidado. La madre se la dejó y él se apoyó en su mamá, la abuelita de la niña, y en su hermana, la tía, y toda la familia ha contribuido a cuidarla. Todos pusieron todo su corazón, todo su esfuerzo para celebrarle su cumpleaños y como ella quería que el Pastor de ella, el Pastor de la Fráter, le predicara, pues me hablaron con meses de anticipación, me explicaron el caso y yo dije con mucho gusto, yo me comprometo y ahí estuve con ellos hace un rato.

A veces hay problemas serios y seguramente que los familiares de esta niña con la que estuve celebrando hace poco han llegado a estar cansados, porque cuidar de un niño especial no es fácil. Cuesta, Requiere esfuerzos y a veces hay situaciones muy difíciles. Las personas que padecen de agotamiento se vuelven irritables, por eso es importante que, con la ayuda del Señor, nosotros superemos ese desgaste emocional que nos causa el cuidar a una persona enferma o ese desgaste emocional que nos causa el perder nuestro dinero en un mal negocio o ese desgaste emocional que nos causa ver policías pidiendo mordidas.

Es un desgaste emocional que tenemos cuando vemos los problemas que se van dando uno tras otro, poniéndonos en situaciones difíciles. El momento actual seguramente que ha producido un desgaste emocional en millones de personas en el mundo, sólo de estar observando que el famoso sistema de Estados Unidos, el imperio capitalista, el modelo, el ejemplo, de economía para el mundo se descalabra y se privatizan las ganancias y se socializan las pérdidas. Y se empieza a salvar a la banca, se empieza a salvar a un montón de gentes que no se les permite que sufra las consecuencias de su avaricia, de su codicia y de su mala administración. Hay mucha gente que ha estado emocionalmente desgastada.

En el libro de Jeremías encontramos en el capítulo 20 que hasta los profetas llegan a sentirse  cansados, agotados por los problemas. Leamos Jeremías 20:1 en adelante: Cuando el sacerdote Pasur, hijo de Imer, que era el oficial principal de la casa del Señor, oyó lo que Jeremías profetizaba, mandó que golpearan al profeta Jeremías y que lo colocaran en el cepo ubicado en la puerta alta de Benjamín, junto a la casa del Señor.

¿Qué es lo que causa en Jeremías una golpiza y que lo pongan en el cepo por profetizar? ¡Desánimo! Sufrir persecución por hacer el bien. Realmente está en esa  situación difícil. Entonces se empieza a quejar, ¿se ha quejado alguna vez? Uno se queja. Esta semana oí a una señora a la que le mataron a su esposo: “Mire Pastor, yo me quejaba con Dios –decía-, ¿por qué Señor si mi esposo tan bueno, por qué lo mataron?”. ¿Por qué no le roban el carro al vecino que es un borracho, sino a mí que soy líder de célula? Estos son pensamientos que se le ocurren a uno en cada de estas situaciones.

Hay un tema que prediqué el año pasado que se llama “¿Por qué los buenos sufren?”. Valdría la pena que lo oyera otra vez. El ejemplo es el de Job. En el versículo 7 Jeremías se queja y dice: ¡Me sedujiste, Señor, y yo me dejé seducir! Fuiste más fuerte que yo, y me venciste. Todo el mundo se burla de mí; se ríen de mí todo el tiempo. Ahora imagínese usted en el cepo golpeado y  riéndose de usted, burlándose de usted. Ahí está el servidor de la Fráter, mírenlo.

Cada vez que hablo, es para gritar: “ ¡Violencia! ¡Violencia!” Por eso la palabra del Señor no deja de ser para mí un oprobio y una burla. Si digo: “no me acordaré de él, ni hablaré más en su nombre, entonces su palabra en mi interior se vuelve un fuego ardiente que me cala hasta los huesos. He hecho todo lo posible por contenerla, pero ya no puedo más.

A pesar de la golpiza, a pesar del cepo, de las burlas, de las risas, dice Jeremías, “Por más que digo que ya no voy a profetizar, por más que digo ya no voy a predicar, vuelvo porque no puedo contener esa palabra que el Señor me ha dado”. Escucho a muchos decir con sorna: “¡ Hay terror por todas partes!” y hasta agregan: “Denúncienlo! ¡Vamos a denunciarlo!” Aun mis mejores amigos esperan que tropiece. También dicen: “Quizá lo podamos seducir. Entonces lo venceremos y nos vengaremos de él”. Pero el Señor está conmigo como un guerrero poderoso. Y cómo no va a sentirse usted bien si tiene a la par a un guerrero poderoso que lo guarda, que lo cuida, que lo protege. Y en este caso es Dios nuestro Señor. Por eso los que me persiguen

caerán y no podrán prevalecer, fracasarán y quedarán avergonzados. Eterna será su deshonra; jamás será olvidada.  Tú, Señor Todopoderoso, que examinas al justo, que sondeas el corazón y la mente, hazme ver tu venganza sobre ellos,  pues a ti he encomendado mi causa. ¡Canten al Señor, alábenlo!  Él salva a los pobres  del poder de los malvados. ¡Maldito el día en que nací!

¿Ha oído usted a alguien decir esto? ¿Para qué nací? ¿Para que me tuviste mamá, mejor me hubieras abortado, mejor me hubieras dejado morir, mira lo que estoy pasando? Si no hubiera nacido, no me hubiera enamorado de este y no me hubiera dejado así. ¡Maldito el día en que mi madre me dio a luz! ¡Maldito el hombre que alegró a mi padre  cuando le dijo: « ¡Te ha nacido un hijo varón!»! ¡Que sea tal hombre como las ciudades que el Señor destruyó sin compasión.  ¡Que oiga gritos en la mañana  y alaridos de guerra al mediodía! ¿Por qué Dios no me dejó morir en el seno de mi madre? Así ella habría sido mi tumba, y yo jamás habría salido de su vientre. ¿Por qué tuve que salir del vientre sólo para ver problemas y aflicción, y para terminar mis días en vergüenza?

En la vida hay problemas. Yo siempre he dicho todo el tiempo que hay gente que está saliendo de su problema, otros que están en medio de su problema y otros que están por meterse a un problema. Cuando la gente tiene demasiados problemas quiere morirse, y lo  peor es que tampoco se va a morir en este momento, todavía le falta.

Otro que dijo palabras similares a estas fue Job, usted conoce la historia, era el hombre más rico de la tierra. Un día le roban sus tres mil camellos, sus quinientas yuntas de bueyes, se roban sus asnos, se roban sus propiedades y sus diez hijos que se mueren cuando estaban celebrando en una casa que se cae por un gran viento que sopla. Ahora yo pregunto ¿serán suficientes problema esos para ponerlo a uno desanimado?

Usted es el más rico y al otro día es víctima de Wall Street, está entre la pared y la calle, pues se quedó sin nada y además de eso se le mueren todos sus hijos y para ponerle la tapa al pomo, el diablo pide permiso para darle una enfermedad vergonzosa, sarna, desde la coronilla de la cabeza hasta la planta de los pies. ¿Saldría usted si tuviera sarna? No. Una enfermedad vergonzosa. Y por eso Job dice en su libro 3: 11 ¿Por qué no perecí al momento de nacer? ¿Por qué no morí cuando salí del vientre? ¿Por qué hubo rodillas que me recibieran, y pechos que me amamantaran? Ahora estaría yo descansando en paz; estaría durmiendo tranquilo.

En eso piensa la gente cuando se llena de problemas. Si me muriera estaría en paz. Si me muriera estaría tranquilo. En el versículo 20 dice: »¿Por qué permite Dios que los sufridos vean la luz? ¿Por qué se les da vida a los amargados? Anhelan éstos una muerte que no llega. Esta es la situación de Job, Jeremías, David quien nos dice en el Salmo 55: 5-8 Temblando estoy de miedo, sobrecogido estoy de terror. Le estoy hablando de hombres de Dios, Job, un hombre perfecto, temeroso de Dios, apartado del mal. Jeremías era un siervo de Dios, profeta, y David era un ungido de Dios, un profeta, un sacerdote, un rey,  un hombre del Señor, y sin embargo, se queja. ¿Ha sentido temor alguna vez? Sobre todo si lo llaman y le dicen “que su hija estudia en el colegio tal, que se llama fulana de tal, que sale a tal hora y nos tiene que entregar cinco mil quetzales, porque si no la matamos”. Y entonces usted empieza a sentir miedo, temor. Las circunstancias  a veces nos abruman. Sigamos con el Salmo de David: ¡Cómo quisiera tener las alas de una paloma  y volar hasta encontrar reposo! Me iría muy lejos de aquí; me quedaría a vivir en el desierto. Presuroso volaría a mi refugio,  para librarme del viento borrascoso  y de la tempestad.

Por eso la gente cuando está abrumada y está asustada lo que tiende es irse a encerrar a su cuarto, meterse bajo llave, a taparse con las sábanas y ahí están las cortinas corridas, la oscuridad, tratando de escapar del miedo. Pero el miedo no está afuera, ¿sabe donde está? Está en nuestra mente y en nuestro corazón. Dentro de nosotros. Por eso si usted se va de Guatemala para Somalia, allá también le va complicado. Se va de Guatemala a Miami, también, para Texas, también, a donde vaya siempre será lo mismo, porque en todos lados hay problemas. Hay un desgaste emocional, se pierde el propósito en la vida. Las personas de alto rendimiento son con propósito. Si usted no tiene propósito va a ser una persona de bajo rendimiento o cero rendimiento. Tiene que haber propósito, ellos no solamente saben a donde van y como llegar, sino también por qué hacen lo que están haciendo. El propósito nos dice por qué estamos haciendo una cosa, que es la causa de nuestra vida. La razón por la cual tanta gente muere al año poco después de jubilarse, es porque ya no tienen un propósito para levantarse cada mañana. No tienen un propósito por el cual vivir. Por eso es muy importante entender que nuestro propósito no es solamente hacer plata, no es sólo construir una casa, una empresa, hay un propósito que trasciende más allá que esto.

El agotamiento es el tipo de estrés y fatiga emocional, frustración y postración que surge cuando una serie o una combinación de eventos de una relación, una misión, una forma de vida o un trabajo no producen el resultado esperado.

Quiero darle rápidamente unos consejos para recuperarse:

1.- Necesita ayuda. Si usted está pasando por agotamiento, por cansancio, por hastío en la vida, por los problemas que tiene, reconozca que usted necesita ayuda. No hay peor sordo que aquel que no quiere oír, ni peor ciego que aquel que no quiere ver. Ni peor necesitado que aquel que no reconoce que necesita recibir ayuda. Cuando usted esté pasando por una gravedad, por una crisis, por un desgaste emocional, cuando usted esté cansado, agotado, no pretenda que no está así, no pretenda que no tiene problemas, al contrario, reconozca que necesita ayuda y pídala.

Esta enfermera que mató a sus dos hijos, llamó a una amiga y le dijo: “Te llamo para despedirme de ti, porque me voy fuera de este mundo y me voy a llevar a mis hijos”. Y la amiga no se lo creyó. Cuando alguien le pida ayuda hay que ayudar. No deje para mañana lo que pueda hacer hoy. Cuando alguien le hable que está necesitado, hay que ayudarle. Ahora usted necesita ayuda de alguien que le entienda. Porque aquel que se va a la cantina a pedir ayuda de los bolos que están ahí, le van a  dar más boquita de chucho o boquitas de cualquier cosa, un trago gratis.

Aquel muchacho que se va con sus compañeros drogadictos ¿cómo lo van a ayudar? Le van a dar una bocanada de marihuana o le van a dar una pastilla. Usted tiene que buscar ayuda de alguien que le entienda. Además es necesario creerle a esa persona necesitada.

2.- La familia necesita ayudar. Si hay un miembro de la familia que está pasando  por problemas la familia debe ayudarlo. Hay que ayudarse unos a otros. Por eso es importante comunicar siempre que  usted crea en la persona. Si usted tiene un hijo que está desesperado, si usted tiene un hijo que está desanimado, usted debe ayudarlo, siempre que usted le crea. Tenemos que darle confianza, tenemos que darle ánimo. Tenemos que ayudarle. Que importante es que nosotros comuniquemos lo que creemos de las personas y se lo digamos.

1 Tesalonicenses 5:15 dice: Asegúrense de que nadie pague mal por mal; más bien, esfuércense siempre por hacer el bien, no sólo entre ustedes sino a todos. Lo que debemos hacer con alguien que está necesitado de ayuda es amarlo.

3.- Muestre interés en las tareas y el progreso de las personas. Sea la porra que alienta. Cuando la gente ya no puede caminar y da un pasito, usted debe darle una porra. Debemos ser la porra que alienta a las personas que están pasando por dificultades serias. Tenemos que ser nosotros esa porra que anima a nuestros hijos.

4.- Hágales saber que no importa si alguna vez fracasan. Fracasar no nos hace fracasados, nos hace fracasados el no volver a intentarlo. Por eso debemos hacerles saber que no importa si alguna vez fracasan. Hay personas que tienden a esperar demasiado en muy poco tiempo. Los empresarios, por ejemplo, hacen una empresa y al año o dos años quieren que esa empresa ya les de carro último modelo, su casa, sus vacaciones en París y sueldos extraordinarios. Los empresarios japoneses no son así, ellos invierten en una empresa y pasan veinte años y apenas sacan su sueldo.

Hoy las parejas se casan y quieren casarse y vivir en el nivel en que viven sus papás que llevan cuarenta años de casados. Se olvidan que sus papás se fueron a vivir a un cuartito, tenían una caja de cartón con una sábana encima y esa les servía para comer. Todo tiempo Tiene su momento, su ritmo, por eso tenemos que decirle a nuestros hijos y a nuestros parientes, amigos y hermanos de la célula: paciencia, paciencia.

5.- No sermonee a la persona que está en problemas. Somos buenos para sermonear. Pobre la gente no sólo está mojada sino que le llueve sobre mojado, cuando la gente esta en problemas no se trata de sermonear, se trata de amar, de aconsejar, de hacerle porras, de orientarlo con paciencia. Y algo muy importante, no trate de reemplazar al consejero como autoridad, hay personas que están con problemas y saben más que el consejero. Creen que saben más que su psicólogo, que su psiquiatra, que su pastor, que su líder de célula. Que Dios nos ayude, porque todos tenemos a nuestro cansado al lado. Tarde o temprano vamos a tener a un hijo, a una nuera, a una tía, a un abuelo, a un papá, a un amigo que está cansado y nos va a tocar a ayudarle. Con la ayuda del Señor vamos a lograrlo, pero entonces debemos estar preparados, debemos confiar en Dios nuestro Señor para poder vencer los problemas que tenemos en la vida.

Escuche

La fe viene por el oir…