Abrazos-Banner

Lea

La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

A veces cuando esperamos una respuesta de Dios, que aparentemente tarda en llegar, nos desesperamos e impacientamos. Muchas veces Dios se tarda en respondernos, porque quiere disciplinarnos, quiere enseñarnos lecciones que necesitamos aprender. Si usted tiene un hijo de cinco años y se le acerca y le dice: Papi préstame tu carro para ir a la tienda. ¿Se lo va a prestar? No. No porque usted sea mal padre ni porque sea egoísta, sino porque usted sabe que su hijo tiene que esperar. Todavía no está en la edad, ni siquiera de aprender, mucho menos de entregarle un vehículo.

A veces el que espera desespera, pero Dios nos hace esperar algunas veces, porque nos disciplina a través de la tardanza aparente. Nos enseña a ser pacientes y a ser perseverantes. En Hebreos 10:35 en adelante dice: Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar. Hay quienes empiezan con entusiasmo a estudiar en la universidad y al rato abandonan. La clave del éxito no está en comenzar, la clave del éxito está en perseverar, porque el que persevera alcanza. Jesús dijo: “El que persevere hasta el fin, éste será salvo”.

Hoy le vamos a dar la oportunidad para que usted ponga su fe en Cristo y quizá será el primer paso para su vida, pero el primer paso a veces cuesta. Pero no cuesta tanto como dar todos los demás y continuar en la vida perseverando en los caminos del Señor. Por eso en la epístola a los hebreos -porque ellos han sido testigos de persecuciones, de muertes, de crucifixiones, de hambres, etc.-, el autor les dice: Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido. Dios ha prometido sanidad, a veces no llega tan pronto como queremos, pero llegará. Dios ha prometido proveernos lo que necesitamos financieramente, a veces nos hace esperar,  pero llega, porque Él siempre cumple.

Luego dice: Pues dentro de muy poco tiempo,  «el que ha de venir vendrá, y no tardará.  Pero mi justo vivirá por la fe.  Y si se vuelve atrás,  no será de mi agrado.»

¿Cómo podemos agradar a Dios de acuerdo a este pasaje? Perseverando, sin volver atrás. No vuelva atrás. Resuelva seguir al Señor, pase lo que pase, así se quede usted solo, siga al Señor. Así se quede usted pobre, siga al Señor. Así quede usted desempleado, siga al Señor. Persevere, porque dice el Señor »mi justo vivirá por la fe.  Y si se vuelve atrás,  no será de mi agrado». Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida.

Sí, tiene que perseverar. Si un hermano se vuelve al mundo, que eso no le importe, ore por él y si puede rescatarlo, rescátelo, pero usted siga.Otro por ahí se convirtió en miembro de una secta, pues ore por él para que el Señor lo guarde, usted persevere y preserve su vida. A veces Dios tarda, porque Él quiere enseñarnos una gran verdad. Veamos un ejemplo en la Biblia, hay muchos, pero veamos este que aparece en el Evangelio de Juan. Se trata de una familia, una familia muy particular. Existe el hermano y dos hermanas y éstos son amigos de Jesús.

Jesús, el Hijo de Dios, necesitaba de amigos. Usted puede estar rodeado de una multitud, pero sus amigos los va a contar con una mano y quizá le sobren dedos, porque no es lo mismo estar rodeado de gente, a estar rodeado de amigos. ¿A quienes llamó Jesús amigos? Dijo: Ustedes serán mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ahí se complicó la vida, porque a nosotros nos gusta hacer lo que nos da la gana, por eso nos cuesta ser amigos de Jesús. Para ser amigos de Jesús tenemos que hacer lo que Él manda.

Jesús se hospedaba en la casa de sus amigos. En lugar de quedarse en Jerusalén, caminaba unos kilómetros más, hasta llegar a Betania, donde había una casa habitada por tres personas a las que amaba. Una era María, una mujer extraordinaria. Extraordinaria, porque era una mujer, con las que Jesús disfrutaba estar, que oía más de lo que hablaba. Cuando Jesús llegaba a la casa de María, ella se sentaba a los pies del maestro. Y le decía: “Jesús, cuéntame, por ahí oí que sanaste a unos ciegos, ¿cómo estuvo la multiplicación de los panes?”

Y le contaba paso a paso y María estaba atenta a las historias del Señor.
Él tenía a alguien con quien platicar, alguien que le ponía atención. Lázaro era también su gran amigo. Marta es una de esas mujeres que uno aprecia que existan, porque era una buena cocinera. Por eso a Jesús no le importaba caminar unos kilómetros más, porque sabía que estaba en una casa donde lo trataban como rey, le daban cariño ¿no necesita usted cariño? Todos necesitamos cariño. Por eso es que la relación con Jesús, Lázaro, Marta y María se convirtió en una relación de intimidad, de amistad. Vamos a la cita bíblica Juan 11: 1 Había un hombre enfermo llamado Lázaro, que era de Betania, el pueblo de María y Marta, sus hermanas. María era la misma que ungió con perfume al Señor, y le secó los pies con sus cabellos. Las dos hermanas mandaron a decirle a Jesús: «Señor, tu amigo querido está enfermo».

Cuando usted tiene un amigo querido y le dicen que está enfermo, va a verlo, va al hospital, va a la casa, usted lo llama por teléfono, usted se comunica por internet, usted busca la manera de saber su estado de salud. ¿Cuál era la reacción que esperaban las hermanas de Lázaro, cuando le avisaron a Jesús que estaba enfermo? Que en el acto se levantara y dijera: Señores, se acabaron las oraciones por enfermos, se acabaron las conferencias, suspendo todo, tengo que ir a ver a mi amigo. Aquí es donde viene la enseñanza de Jesús: la disciplina de la tardanza. ¿Por qué a veces Jesús se tarda? ¿Por qué a veces no llega en el momento en que nosotros quisiéramos que llegara con la respuesta?

Cuando Jesús oyó esto, dijo: «Esta enfermedad no terminará en muerte, sino que es para la gloria de Dios, para que por ella el Hijo de Dios sea glorificado». Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando oyó que Lázaro estaba enfermo se quedó dos días más donde se encontraba. ¿Por qué no se viene? ¿Por qué se queda, por qué se tarda? ¿No debería venir pronto? ¡Se quedó dos días más!

Jesús demuestra en este pasaje que no ignora nuestras enfermedades. Jesús sabe que usted está desempleado y sin embargo todavía no le ha llegado el empleo. Jesús sabe que usted está en pleitos con su esposa y todavía no llega la pacificación. Jesús sabe que a usted lo están extorsionando y todavía no dejan de llamar y todavía no capturan a los extorsionistas. Jesús sabe que usted está solo y que necesita compañerismo. Jesús sabe que usted está ansioso. El problema principal de la sociedad hoy en día es la ansiedad por los problemas económicos, por la inseguridad, por todas las cosas que pasan. Y Jesús sabe cuando nosotros estamos llenos de preocupación, ansiedad, insomnio. A veces se tarda un poco. No es que lo ignore, simplemente nos está dando tiempo para enseñarnos, no es que sea indiferente, Jesús lloró frente a la tumba de Lázaro. No es indiferente a nuestras necesidades. Pero a veces tiene que enseñarnos ciertas verdades importantes. Se tarda principalmente por estas dos razones: 1. Leamos los versículos 14 y 15: Por eso les dijo claramente: —Lázaro ha muerto, 15 y por causa de ustedes me alegro de no haber estado allí, para que crean. Pero vamos a verlo.

Eso pudo haber sonado poco cruel por parte de Jesús, Lázaro ha muerto, pero me alegro, por no haber estado ahí. A veces hay palabras que suenan fuertes, pero tienen su razón de ser. Porque ahora no van a ver a un enfermo sanar, ahora van a ver a un muerto resucitar. A veces pareciera que Dios permite que nuestro hogar se muera, que apeste para luego resucitarlo. Aquí hay muchos hogares que Dios sacó de la tumba como a Lázaro y los transformó y hoy están en paz unos con otros, gracias al poder de la fe y al poder de Dios para salvarnos.

Nosotros necesitamos creer. El problema de la mayoría es que no ejercemos nuestra fe. Y por no creer somos inseguros. Cuando tenemos fe nos proyectamos a hacer lo que sea necesario y sabemos que Dios nos va a ayudar. Para el que cree todo es posible. Quizá usted pueda decir de su matrimonio esto se acabó, está muerto, sepultado, hediendo. A veces hay problemas con los que ya no se puede, hay que taparlos, hay que sepultarlos. Dios puede sacarlos si es que nosotros tenemos fe.

Y esa es la lucha del Señor, que tengamos fe. Veamos el versículo 37 Pero algunos de ellos comentaban: —Éste, que le abrió los ojos al ciego, ¿no podría haber impedido que Lázaro muriera? Por supuesto que sí. Claro que hubiera podido, pero lo hizo para que la gente aumentara su fe. Versículo 40 — ¿No te dije que si crees verás la gloria de Dios? —le contestó Jesús. Entonces quitaron la piedra. Jesús, lazando la vista dijo: —Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Ya sabía yo que siempre me escuchas, pero lo dije por la gente que está aquí presente, para que crean que tú me enviaste.

El mayor conflicto del ser humano es creer que Dios envió a Jesús a la tierra. Muchos creen que Jesús es un maestro, un profeta, un filósofo, un ejemplo, un mártir, pero les cuesta cree que es el enviado de Dios a la tierra. Que es Dios hecho carne. Jesús, dice en Juan 1 “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios y el Verbo fue hecho carne y  habitó entre los hombres”. Jesús es Dios. Esa es la gran diferencia, reconocer a Jesús como Dios el Señor, creador de los cielos y de la tierra.

Eso es lo que Jesús se proponía con este milagro. Y vea el versículo 45  Muchos de los judíos que habían ido a ver a María y que habían presenciado lo hecho por Jesús, creyeron en él. Dios envió a Jesús para que creamos en Él. Si creemos seremos salvos, si no creemos en Él seremos condenados, así de sencillo. La vida eterna depende de nuestra fe en Jesús.

La segunda razón, por la que Jesús se tardó y provocó y esperó que muriera Lázaro, fue porque por medio de ese milagro se iba a precipitar el cumplimiento profético de que sería el Mártir del Gólgota, el Redentor del Calvario, el Salvador del mundo. Todos los milagros los habían visto sus enemigos con recelo, pero no les había tocado tan fuerte como éste. Sabía que ese milagro iba a provocar que se desenlazara el acontecimiento de los siglos: su crucifixión.

En Juan 12:16 dice: Al principio, sus discípulos no entendieron lo que sucedía. Sólo después de que Jesús fue glorificado se dieron cuenta de que se había cumplido en él lo que de él ya estaba escrito. Es increíble ver la cruz como la glorificación del hombre. Es increíble ver el sufrimiento, es increíble ver esa corona de espinas en la cabeza, esa lanza en el costado, esos clavos en las manos y en los pies como el camino a ser glorificado. Y nosotros que le rehuimos a la perfección, al sufrimiento y al dolor, pero Jesús sabía que por medio de ese dolor sería glorificado.

Dios a veces tarda, pero lo que quiere es que seamos glorificados en el Hijo, que su nombre sea exaltado. Si usted pone su confianza en Él, le va a contestar, quizás aparentemente sea tarde, pero le va a contestar. Quizá no sea tan pronto como usted pensaba, pero le va a contestar.

Escuche

La fe viene por el oir…