LibrosPastorJorgebanner01

Abrazos-Banner

Lea

La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Dios nos ha permitido disfrutar de muchas cosas en la vida, pero cada uno hemos tenido que tomar decisiones importantes, para poder estar donde estamos hoy. Aquellas pequeñas decisiones en la vida que parecen insignificantes, al final del camino son las que determinan el destino. De nuestras decisiones, hoy, depende nuestro destino después. Y sobre todo cuando somos padres de familia, nuestras decisiones determinan el destino de nuestra familia. Usted puede tomar la decisión de no enviar a sus hijos a la escuela, pero al final ellos van a sufrir las consecuencias al ser analfabetas.

La gente no toma decisiones por temor. No se toman decisiones, muchas veces, no sólo por temor al fracaso, sino por temor al pleito y por eso muchas familias están sufriendo las consecuencias. La Biblia nos cuenta de hombres que hicieron historia, porque se atrevieron a  tomar decisiones en el momento oportuno. Por ejemplo, nos habla en Éxodo 32:25-26 que en una ocasión cuando Moisés subió al monte a orar y a recibir las tablas de la ley, el pueblo se mezcló en una serie de problemas y cayó en desordenes, cayó en orgías, cayó en pecado, se desmandó. Moisés no tuvo temor de tomar la decisión. Al ver Moisés que el pueblo estaba desenfrenado y que Aarón les había permitido desmandarse y convertirse en el hazmerreír de sus enemigos, se puso a la entrada del campamento y dijo: “todo el que esté de parte del Señor que se pase de mi lado”. Y se le unieron todos los levitas.

Usted es el Moisés de su casa,  Usted está viendo como se conduce su hija o su hijo y ¿va a permitir que se desmanden? ¿Va a permitir que la conducta de ellos sea el hazmerreír de su vida? O va tomar acciones La Biblia dice que el niño consentido es vergüenza para la madre.

Tenemos que tomar decisiones. Moisés baja con las tablas de la ley y se encuentra con el pueblo en una conducta desmandada, desenfrenada. Y en ese momento él se puso a pensar qué hacer, pero no se puso a pensar por mucho tiempo. Pensó, decidió y actuó. “Lo que estén al lado del Señor vénganse aquí donde yo estoy”. Y dice que todos los levitas así lo hicieron. De las doce tribus, una, y cómo los demás decidieron quedarse al lado de Aarón que les estaba permitiendo hacer lo que les daba la gana, Moisés les dijo a los levitas: -Saquen su espada, maten al que se les ponga enfrente-, así sea su hermano, así sea su papá, así sea quien sea, pónganse la espada firme. Dice que mataron a tres mil.

A mi me da tristeza cuando oigo papás que me dicen que no traen a sus hijos, porque no quieren venir. Saque la espada, la Palabra de Dios. Tome autoridad. Dígales: Mientras estés en mi techo,  mientras comas de  mi comida, mientras bebas de mi agua, mientras gastes mi gasolina, mi electricidad, mientras seas becado en esta casa, vas a ir a donde yo diga que vas. Hay quienes no toman decisiones,  por eso dice Santiago en 1:5 en adelante: Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará. Pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie. Pero que pida con fe, sin dudar, porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento. Quien es así no piense que va a recibir cosa alguna del Señor; es indeciso e inconstante en todo lo que hace.

¿Es usted una de esas personas indecisas e inconstantes en todo lo que hace? Es porque usted es una persona que no ha aprendido a tomar decisiones. Es una persona de doble ánimo. Por estar en esa indecisión se convierte en una persona inconstante. Hay por lo menos tres obstáculos que se interponen para tomar decisiones. El primero: lo voy a pensar, lo piensa y lo vuelve a pensar. Y cuando termina, ya es muy tarde. Por supuesto, hay que pensar, pero usted no se puede pasar toda la vida pensando. Tiene que pasar del pensamiento a la acción, con el pensamiento no es suficiente. El hombre que reflexiona mucho, se pasa con un pie en el aire, está por dar el paso pero no lo da.

El análisis es bueno, pero a veces hacemos tantos análisis que nos quedamos en parálisis. El análisis lo lleva a la parálisis y no podemos actuar. Conozca todos los elementos, pero una vez ya conocidos actúe. Tome la decisión. Los cristianos tenemos otro obstáculo para tomar la decisión y ese obstáculo se llama: lo voy a orar. Es una salida olímpica que tenemos. Ni ora ni actúa, simplemente es una excusa. No se excuse en la oración. Está bien que ore, pero no debe ser un obstáculo para tomar su decisión. Y el otro obstáculo es: lo voy a estudiar con la junta. Es una buena salida que tenemos los que estamos en una corporación y tenemos una junta directiva: lo voy a estudiar con la junta. Está bien que usted consulte,  pero a veces ni lo presentamos ni lo estudiamos.

Tome la decisión. El profeta Elías, 1 Reyes 18:21,  se presentó a Israel como se presentó Moisés. Israel estaba, ahora, en otra situación parecida a la que habían estado antes. Y les dice: “escojan a quien servir si a Baal, sírvanlo a él. Si a Jehová de los ejército, sírvanlo a él”. Pero me gusta la frase que él dice cabal en este versículo: -¿Hasta cuándo van a seguir indecisos? Tiene quince años de estar viniendo a la Fráter y todavía sigue pensando si va a recibir a Cristo o no. Tiene veinte años de estar asistiendo a la Fráter y todavía está pensando si diezma o no. Mientras usted está pensando, otros hermanos empezaron a diezmar hace veinte años, están libres de deudas, están en paz, sus hijos están sanos, están bien porque tomaron pronto la decisión.

Decida reconocer a Cristo como su Señor y Salvador personal. Tome la decisión y sea firme en ella. Hace unos veinte años hice un tema sobre el tabaquismo y le hablé a la congregación acerca de los daños que causa el tabaquismo y de los peligros que hay en fumar. Y al final hice un llamado a tomar una decisión: “los que quieren dejar de fumar hoy, pasen al frente, dejen aquí sus cigarros, dejen aquí sus encendedores, sus fósforos. Tomen la decisión”. La verdad  es que un buen grupo pasó y dejó ahí sus cigarros y sus encendedores. Aquel que no tomó la decisión ¿cómo está ahora? Con enfisema, con cáncer.

Tome la decisión, actúe, resuelva ser firme. En Lucas 9:62 Jesús respondió a sus discípulos y les dijo: -Nadie que mire atrás después de poner la mano en el arado es apto para el reino de Dios. Si usted ya puso la mano en el arado ¿qué le queda hacer ahora? Seguir para adelante. La mayoría de nosotros no sabemos de arados, porque no hemos sido agricultores, no hemos trabajado en el campo, pero un arado para que haga un surco recto hay que mirar hacia un punto fijo y seguir. Pero si usted empieza y mira para atrás, usted va a torcer el surco.

Hebreos 10:36-39 nos recuerda esta gran verdad, cuando dice: Ustedes necesitan perseverar. Persevere, no deje a su mujer, persevere. No deje el trabajo, persevere. No deje su iglesia, persevere. Usted necesita perseverar en su fe, para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido. Todos queremos recibir lo que Él ha prometido, sin cumplir primero la voluntad de Dios, pero si queremos recibir lo que ha prometido, tenemos primero que cumplir Su voluntad. Por ejemplo, la Biblia dice Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá alimento en mi casa. Pruébenme en esto –dice el Señor Todopoderoso-, y vean si no abro las compuestas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde (Malaquías 3:10.). ¿Cuántos queremos la bendición de Dios hasta que sobreabunde? Todos. Cuando cumplimos la voluntad de Dios recibimos lo que él ha prometido.

Sí usted cumple la voluntad de Dios Él va a darle lo que ha prometido. Tome nota de esta gran verdad. Todas las promesas de Dios son condicionales. Por eso siempre dice. “Si se humillare mi pueblo”, es un si condicional. No es un sí afirmativo, con tilde. “Si orare, si se convirtiere de sus malos caminos, entonces yo oiré desde los cielos, perdonaré sus pecados, sanaré su tierra”. Pero es muy importante entender que para que Dios nos dé lo que ha prometido, nosotros debemos hacer su voluntad. Dios quiere darnos salvación eterna, pero tenemos que cumplir con su voluntad y su voluntad es creer en nuestro corazón que Jesús es el Hijo de Dios y confesarlo con la boca. Si no lo creemos en el corazón y no lo confesamos con la boca, entonces Dios no nos puede dar lo que ha prometido, la salvación. Por eso no basta con que usted venga, ore y cante. Tiene que creer y confesar.

Sigamos leyendo Hebreos 10:37 Pues dentro de muy poco tiempo, “el que ha de venir vendrá, y no tardará. Pero mi justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado”. Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida. ¿Cómo podemos preservar nuestra vida? Sencillamente con perseverar, con tener fe y permanecer. Si, pero Pastor estoy preso. Tenga paciencia, así estuvo José mucho tiempo, pero de la cárcel el Señor lo levantó al trono.  Si Pastor, tengo rato de estar enfermo. Así estuvo Job mucho tiempo enfermo, pero de ahí lo sacó el Señor y le bendijo. Si Pastor pero se murieron mis hijos. Eso le pasó a Job también, se murieron todos sus hijos. Pero el Señor lo ayudó, lo rescató y lo bendijo, inclusive, con otros hijos, pero porque decidió perseverar, guardar su fe y de esa manera preservar su vida.

Josué al final de su camino, cuando ya tenía muchos años, se acordó seguramente de Moisés y confrontó de nuevo al pueblo y le dijo en José 24: 15 Pero si a ustedes les parece mal servir al Señor, elijan ustedes mismos a quiénes van a servir: a los dioses que sirvieron sus antepasados al otro lado del río Éufrates, o a los dioses de los amorreos, en cuya tierra ustedes ahora habitan. Por mi parte, mi familia y yo serviremos al Señor. Cuando usted como padre de familia toma la decisión de servir al Señor, usted define el destino de su familia. Una de las preguntas que me hacen los pastores, los predicadores, los cantantes y a veces los reporteros: ¿Pastor cómo logró que sus hijos permanecieran en el camino del Señor y sirvieran al Señor?

Lamentablemente a veces estamos en el ministerio, pero nuestros hijos están en el mundo. Por eso la resolución de Josué: “Mi familia y yo serviremos al Señor”, es clave. Cuando usted venga a la iglesia, venga con su familia, cuando usted ore, trate de orar con su familia. Cuando usted lea la Biblia trate de leerla con su familia. Mi familia y yo serviremos al Señor, ahora. No importa que la mayoría no lo haga, hágalo usted. Si en su familia alguien va tras un amorreo (un vicio, un placer, una distracción, una diversión o que su vida sea la natación y todos los fines de semana son para nadar y no para buscar al Señor), usted sea firme y diga: mi familia y yo serviremos al Señor y usted se va a dar el gusto que me estoy dando yo.

Nuestras familias están bajo ataques. Pero debemos recordar que la vida está compuesta de una serie de decisiones continuas, algunas elecciones que hacemos aparentemente son intrascendentes, sin embargo, cuando uno ve hacia atrás y considera el camino que ha viajado, algunas veces es impactante descubrir cuán significativas resultaron algunas decisiones que parecieron pequeñas. Demos importancia a la familia, tomemos decisiones a favor de la familia y sobre todo decida usted reconocer a Jesús como su Señor y Salvador personal y dé el ejemplo a sus hijos, para que ellos también hagan lo mismo y ellos le busquen y le crean y que también sus nietos lo sigan y que toda su familia, generación tras generación sea una familia de bendición.

Escuche

La fe viene por el oir…