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Lea

La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Eva fue la primera mujer de la historia, ¿quién se la escogió a Adán? Dios. No fue ni su papá ni su  mamá, porque no tenía. Por eso dicen: “dichoso Adán que no tuvo suegra”. No tuvo ni licencia de la mamá ni del papá. Eva, simplemente, abrió los ojos y el Señor le dijo: Este es. Para este hombre te crié, tú serás la ayuda adecuada para Adán.

Ahora, si Dios fue quien le consiguió esposo a Eva ¿Podrá Dios conseguirle esposo a Juana, a Tita, a Lucía, a María, a todas las mujeres de hoy en día? ¡Claro que sí! A ver mujeres y hombres, ¿creen que Dios provee lo que necesitamos? También suple esposa o  esposo cuando lo necesitamos.

Por eso es importante que nosotros hagamos una buena elección, así como se hizo en esta primera boda. Dios creó al hombre y a la mujer para que se complementaran, no para que se compitieran, eso es muy importante tenerlo en cuenta. Cuando usted se casa no debe buscar a alguien con quien competir, sino a alguien con quien suplementar, lo que le falta a uno le sobra al otro, pero juntos pueden hacer un buena sociedad. La esposa no es para competir con el marido, es para complementar al esposo.

Dios los creó para que se acompañaran, para que fuera glorificado y para la propagación de la especie humana. Un día usted va a celebrar un cumpleaños más, dos cumpleaños más, usted ya va a estar en la tercera edad. Muy cerca de la cuarta edad. Y cuando usted ya se encuentra por ahí octogenario o septuagenario y se encuentra en esta vida solo, eso es triste. Aunque tenga doce hijos, los hijos crecen, se casan y se van y usted se queda solo.

Jóvenes que están solteros, más vale que vayan pensando con quien casarse. Dios creó este matrimonio de Adán y Eva como un modelo para toda la humanidad.

Hay algo que es muy importante saber, y es que cuando usted elige un compañero lo elige para toda la vida. Y ahora que la vida es larga -en la época de Pablo la gente se moría joven, de treinta ya eran cadáveres, de cuarenta ya estaban muertos-, cuando usted siente llega a los setenta,  los ochenta con el mismo. Entonces escoja bien, elija bien. Yo voy a cumplir ya treinta y siete años de casado, imagínese usted. Yo viví con mis padres quince años, ya llevo treinta y siete ahora con mi esposa. El matrimonio se puede alargar, por eso la elección debe ser buena.

Elija un compañero para toda la vida y para eso debe usted usar su corazón, su mente y su alma, para hacer la elección, porque su felicidad depende de la elección correcta, su éxito depende de la elección correcta. Hay cosas que no se pueden escoger como el país donde nace, la raza que trae, el color de piel, el color de ojos, el tipo de cabello, la familia con la que vive, eso no se puede escoger, pero a su marido sí lo puede escoger,  así que escoja bien. Tómese tiempo.

A veces las señoritas toman tiempo para escoger una blusa por ponerse, pero no toman tiempo para escoger a su marido. Escoja bien, tómese tiempo, mírelo cómo está. Le recuerdo, en primer lugar, que casarse con un no cristiano es desobedecer la voluntad revelada de Dios. Eso es lo que dice 1 Corintios 7:39, un matrimonio cristiano solamente puede ser en el Señor y vea lo que dice 2 Corintios 6::14-16 No formen yunta con los incrédulos. ¿Qué tienen en común la justicia y la maldad? ¿O qué comunión puede tener la luz con la oscuridad? ¿Qué armonía tiene Cristo con el diablo? ¿Qué tiene en común un creyente con un incrédulo? ¿En qué concuerdan el templo de Dios y los ídolos? porque nosotros somos templo del Dios viviente. Como el ha dicho: “Viviré con ellos y caminaré entre ellos. Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo”. Por tanto, el Señor añade que debemos escoger bien. Tenemos que elegir bien.

Recuerde, si usted se casa con una hija del diablo o con un hijo del diablo, ya sabe quién va a ser su suegro. Una mujer debe escoger a alguien a quien ella le guarde respeto. Efesios 5:33 dice: En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo. Cuando usted ve al muchacho que está queriendo escoger para su novio pregúntese ¿respeto yo a este muchacho? ¿Me inspira respeto este muchacho o no? ¿Puede admirar a este muchacho, qué tiene de admirable, qué le puedo respetar yo a él? En Efesios 5:22 dice: Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor. Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo”. Ella debe respetarlo. Si no hay respeto no va a ver durabilidad en ese matrimonio.

Si usted ve a su novio de menos, si usted menosprecia a su novio, si usted no cree que valga la pena, no se case con él, porque usted necesita a alguien a quien respetar, alguien a quien admirar. Por eso es muy importante que usted piense primero en conocer a su novio. A veces los jovencitos me dicen: -Mire Pastor ¿qué debo hacer para conseguir novia o novio? Y el consejo es: Primero tenga amigos, háganse amigos, cuando ya se hacen novios se ponen celosos, ya no pueden andar con los otros amigos. Ahora que usted no tiene compromiso puede tener amigos, varios amigos, conózcalos, comparta con ellos, porque como amigos ellos van a comportarse de una manera más espontánea, sin aparentar, lo contrario que cuando ya son novios.

Hay quienes conocen a alguien y a la semana se hacen amigos, realmente no lo conocen. Conocer a una persona es saber dónde vive, con quién vive, cuáles son sus costumbres, cuál es su música favorita, cuáles son sus hobbies, cómo reacciona. Observe al joven, cómo se conduce en la casa. ¿Es un muchacho que respeta a sus padres o es un muchacho que maltrata a sus padres? Si es un muchacho que no respeta a sus padres no le sirve, porque a usted tampoco la va a respetar. Si es un muchacho desordenado en su casa, no le sirve, va a tener un  esposo desordenado toda la vida. Si es un muchacho que no colabora en su casa, porque es haragán, tampoco le va a servir, usted va tener que mantener a su esposo toda la vida.

Por eso es muy importante que usted conozca, hágase amigo primero, evalúe realmente la vida de ese muchacho. Observe su conducta, observe cómo vive. ¿Es un muchacho que se está preparando para el futuro? ¿O es un lirio del campo que no trabaja ni estudia? Un muchacho puede ser pobre, puede no tener carro, puede no tener lujos, pero es un muchacho que se está preparando y con deseos de superarse. Yo le puedo asegurar que mi esposa no se enamoró de mi carro, porque no tenía, le puedo garantizar que no se enamoró de mi dinero, porque tampoco tenía. Pero lo que seguramente vio, fue a un joven que estaba preparándose, con visión y anhelo de superarse. Y cuando usted ve  eso, le va mejor.

Es mejor que se case usted con un hombre que vale un millón de dólares -aunque no tenga dinero-, que casarse con alguien que tiene un millón de dólares pero que no vale un centavo. Piense en el valor intrínseco de la persona, piense en el carácter de la persona, piense en los principios de la persona, piense en lo que es, que sea una persona creyente, porque una persona que cree en Cristo lo tiene todo. Porque cuando tenemos fe en Dios nos pueden sacar del país sin un centavo en la bolsa, mandarnos a cualquier parte del mundo y al rato vamos a tener dinero, ¿por qué? Porque tenemos fe en Dios y fe en nosotros mismos y vamos a salir adelante. En cambio, si usted se fija nada más en lo que tiene, en  el carro, en la casa del muchacho. No son ni de él –el carro y la casa-, son de sus papás.

No mire sólo las apariencias, busque el contenido. ¿Posee el joven una fe vital en Jesucristo? ¿Cómo se demuestra que tiene fe? ¿Lee la Biblia? ¿Se congrega? ¿Sirve en un ministerio en la iglesia, es una persona activa? ¿Posee un carácter genuino, es bueno y dadivoso? ¿Paga sus diezmos ese joven? Si no paga sus diezmos usted está asegurando una vida de enfermedades, una vida llena de tragedias, una vida de fracasos, una vida en la que los hijos le van a salir mal, ¿por qué? Porque es una persona que no ha cumplido con los principios de la Palabra del Señor, que es ser fiel diezmador. Cuando usted es un fiel diezmador, Dios no solamente devuelve dinero, Dios le devuelve buenos hijos, buenas nueras, buenos yernos, buen trabajo, buena salud. Dios le bendice con paz, con prosperidad.

Cuando usted se vaya a casar pregunte, vaya y pregúntele al Pastor ¿fulano es buen diezmador? Pregúntele a sus papás ¿su hijo es generoso? Porque hay hijos que trabajan y ganan muy bien y en la casa no dan ni las gracias, no son generosos con su mamá. No contribuyen con el gasto de la casa.

Conozca al muchacho, porque el que no da para sus papás, para su casa, tampoco va a dar para la de usted cuando se case. ¿Es atento y generoso? ¿Es absolutamente honesto y sincero? Si le miente de novio, le va a mentir toda la vida. Si toma sus tragos de vez en cuando, bolo va a ser toda la vida. ¿Se echa sus cigarritos de vez en cuando? Enfisema le va a causar a usted. El tabaquismo ya es la segunda causa de muerte en el mundo. Usted no tiene que fumar para enfermarse, sólo tiene que estar a la par de uno que fuma. Y si su esposo fuma, usted va a morir de enfisema, de cáncer.

Prepárese si su novio la empuja, porque ya casada la va a arrastrar. Todo va ir de mal en peor. ¿Será un buen padre para sus hijos? Un buen padre para sus hijos siempre va a ser un buen hijo para sus padres. Un hombre que es buen hijo para sus padres seguramente va a ser un buen padre para sus hijos. Porque aquel que honra a su padre y a su madre, dice el cuarto mandamiento, tendrá larga vida, le irá bien. Alguien que sabe ser buen hijo, va a ser un buen padre.

Escoja entonces a un buen hombre, a un buen hijo, a un trabajador y después de escogerlo, pídale a Dios que le ayude, porque el matrimonio sigue siendo un gran riesgo. Aunque sea cristiano, aunque sea buen hombre, aunque sea un buen hijo de Dios, aunque sea muy generoso, el matrimonio siempre es un gran riesgo y por eso necesitamos que el matrimonio no solamente comience en el altar sino que permanezca en el altar. Muchas parejas se casan en la iglesia, van y reciben la bendición de Dios, pero después ya nunca más vuelven a la iglesia hasta que regresan a decir: Pastor tengo problemas con mi esposo. Todo matrimonio debe mantenerse en las manos de Dios nuestro Señor.

Hay un elemento de riesgo en cada matrimonio. Así que al elegir un buen esposo, usted necesita utilizar todo lo que pueda de su intelecto, de sus emociones más profundas en el corazón. Haga su elección delante del trono de la gracia. Pídale a Dios a determinar con todo su corazón que usted va a lograr el éxito, porque la determinación es una gran parte del éxito. Cásese prohibiéndose utilizar la palabra divorcio. Divorcio es el camino más fácil, divorcio es el camino más rápido, pero cuando usted determina qué va a resolver, usted lucha, usted se mentaliza para salir adelante.

Todos los que estamos casados, estamos casados, no porque no hayamos tenido problemas, sino porque determinamos resolver los problemas y a pesar de los problemas seguimos adelante, con la ayuda del Señor.

Escuche

La fe viene por el oir…