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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe –CEPAL- en un informe sobre la familia en la región, señala que familias y políticas públicas en América Latina son una historia de desencuentros, y en la parte conducente a Guatemala concluye con que el régimen de bienestar familiar es el informal de doble proveedor con un estado y mercado de bienes. Para lograr niveles mínimos de ingreso se registra una alta participación laboral de las mujeres y de familias como doble proveedor, así como una elevada proporción de trabajo informal y de autoempleo.

Presentan en el informe unos cuadros muy interesantes que reflejan la realidad en cifras, porque factores como pobreza, migración, falta de valores y violencia han cambiado el concepto tradicional de familia. Vemos, por ejemplo, que en los hogares urbanos, según sexo del jefe, hay 87.1 por ciento de mujeres al frente de los hogares que tienen un padre de familia. Y 12.9 por ciento de hogares que tienen un padre de familia, en este caso, hombres. En el total de los hogares hay 80.2 por ciento de hombres como jefes del hogar y 19.8 por ciento de mujeres. Pero me impresiona el otro cuadro que nos dice cuál es el impacto de la migración en las familias. En Guatemala hay 4 millones de parientes directos de migrantes. El 77 por ciento de estos no visitan a sus familias, se van a Estados Unidos, a Europa, a algún otro país y no se vuelven a ver.

Cuarenta por ciento de los hogares en los que se han dado migraciones, aparecen problemas psicológicos por la ruptura familiar. Nos llenamos la boca diciendo que hay miles de millones de dólares en remesas familiares que vienen al país, y que es a veces el ingreso número uno en la nación, y otras veces es número dos, pero no mencionamos las consecuencias. Los problemas de las maras son en gran parte por los familiares ausentes. Padres y madres que están en el extranjero produciendo dinero, pero nadie mira a sus hijos aquí, en la escuela, en la casa, en las calles. La iglesia tiene una gran responsabilidad de ofrecer a los jóvenes un hogar.

En cuanto a maternidad, 39.1 por ciento son madres solteras. Cada vez tenemos más madres solteras que nos hacen recordar la irresponsabilidad de muchos hombres que engendran hijos, pero no los reconocen, no los crían, no los cuidan. Solteras antes de ser víctimas de la  inflación, hagan una buena selección, examinen con quien van a acostarse, porque antes les ofrecen el cielo y la tierra. Pero cuando hay que hacerle frente a las consecuencias desaparecen. Así que guarde el pastel para el día del cumpleaños. Y cásese seleccionando bien a su pareja antes de tener problemas.

Otros datos que me impresionan de este reporte de la CEPAL, es que hay un 37 por ciento de cohabitación. Eso quiere decir que de cada cien hogares, 37 por ciento nunca se casaron, simplemente están cohabitando. El último dato que aparece en este cuadro dice: 61 por ciento de los niños y adolescentes guatemaltecos trabajan para ayudar a la economía familiar. Pero eso no es nada nuevo ¿cuántos de los adultos que estamos aquí trabajamos alguna vez siendo niños? ¡Viva la explotación de la niñez!

El que hayamos trabajado como niños yo lo veo para atrás no como un castigo ni lo veo como una pena, sino lo veo como una parte de la formación. Hoy hacemos que los niños no hagan nada y por eso son nada. Por no enseñar a nuestros niños oficios y a trabajar y ayudar en la casa, desde que son chicos, hoy son niños que se han convertido en jóvenes comodones, gorrones, holgazanes, vividores, haraganes y llegan a viejos sacándole a los papás hasta para mantener a su familia.

Hay crisis, cuando a usted le faltan centavos para adquirir algo, Si usted no tiene completo el valor, usted no puede comprar lo que necesita. Hace pocos días tuvimos una crisis de gasolina en Guatemala y muchos andaban haciendo colas para llenar sus carros, menos yo, porque pongo en práctica lo que les he predicado desde siempre: mantengan su tanque de gasolina lleno, cuando llegue a la mitad vuelvan a llenarlo y cuando vengan crisis no tendrán problemas. Usted se quedará tranquilo con su tanque a la mitad, usted puede ir a su trabajo un par de días, tres días. En eso pasa la crisis y entonces vuelva a llenar.

Igual queremos mantener lleno el tanque de nuestro estómago, sobre todo cuando va al súper mercado a hacer compras. No compre con hambre lo que no debe comprar. ¿Qué pasa cuando hay hambre, cuando de veras no hay ni qué comer? Eso es lo que le pasó a Israel en la época del profeta Elías, tres años sin llover. Dice la Biblia en 1 Reyes 17:2  Entonces la palabra del Señor vino a Elías y le dio este mensaje: “sal de aquí hacia el oriente, y escóndete en el arroyo de Querit, al este del Jordán beberás agua del arrollo, y yo ordenaré a los cuervos que te den de comer allí”. Y por la mañana y por la tarde lo cuervos le llevaban pan y carne, y bebía agua del arroyo.

Una hamburguesa, un sándwich. En medio de la crisis Elías tuvo que comer. No se preocupe, Dios lo va a alimentar, aunque venga una crisis en la que se acabe de todo, Dios nos va a alimentar: yo he ordenado a los cuervos, le dice. Pero luego se secó el río, se acabó la comida y Elías dijo: ¿Y ahora qué voy a comer? Y le dijo: vete a Sarepta ahí hay una viuda a la que le he ordenado que te dé de comer. No es nada fácil para un hombre que le digan: “Vaya allá que lo mantenga la viuda”, aunque hoy en día hay muchos mantenidos. Elías se fue a Sarepta y se encontró con una mujer infeliz, porque no hay nada que haga infeliz a una persona que el luto. Cuando se muere un ser querido se siente el dolor que causa la muerte. Y esta mujer era infeliz porque se le murió el esposo. Hoy en día las mujeres están mejor preparadas, algunas son profesionales universitarias, otras son graduadas de la escuela secundaria y otras trabajan en ventas. Hoy las mujeres salen mejor al frente y por meterse tanto al frente es que tenemos más madres solteras hoy en día.

Pero esta viuda no tenía quien la sostuviera, sin oficio, no le quedaba más que sobrevivir y llega Elías a su casa y le ordena: El Señor dice que me des un pedazo de pan y un vaso de agua. Ella le contesta: -Le prometo, le aseguro que no tengo ni para comer yo. Lo único que me queda es un puñado de harina, un poco de aceite para preparar una porción para mi hijo y para mi antes de morirnos-¡Qué terrible cuando usted llega en la casa a tener tan poco que usted sabe que cuando se coma eso, se muere! Y Elías le dijo: -Está bien, ve y haz lo que piensas, prepara para ti y muérete, pero antes prepárame a mi un panecillo y tráemelo, porque el Señor ha dicho que no escaseará la harina, no escaseará el aceite, no se agotará siempre y cuando tú me des a mi ese panecillo-.

Y la mujer creyó. ¿Qué hizo la viuda? Creyó. Fe es acción, cuando usted cree actúa. Esta mujer creyó y actuó. Creyó en lo que dijo Elías y actuó. Fue y tomó el último poco de harina, el último poco de aceite, hizo el pan, se lo dio a Elías y luego sacó harina otra vez y sacó aceite otra vez, hizo otro pan y así hizo todos los días durante aproximadamente un año. Aquello que le iba a servir para morirse le sirvió para vivir. Jesús lo enseña de esta manera: Den y se les dará. Pero es difícil dar cuando es lo último que usted tiene, es como el jovencito aquel que sólo tenía cinco panes y dos peces que eran su almuerzo lo dio, y el Señor lo bendijo.

¿Por qué es tan infeliz esta mujer? Número uno, no tenía marido, número dos no tenía dinero. Número tres se le muere el hijo. Y si   algo les causa mucho dolor a las madres es la muerte de su hijo. Es muy doloroso.

Yo conozco a padres y madres que todavía están sufriendo porque el hijo se murió hace dos años, tres años, cinco años. Conozco a otros que Dios les ha ayudado a recuperar prontamente las fuerzas y seguir adelante, cuidando a los otros hijos y sirviendo al Señor. Pero esta mujer llega con Elías y le dice: “Elías, porque te entrometes en mi vida y ahora mira lo que ha pasado, se muere mi hijo”. Elías le dijo: “Dame a tu hijo”, lo tomó en sus brazos, lo subió al cuarto, lo puso en la cama y se puso a orar: Señor por qué le quitas la vida a este muchacho, devuélvesela. Oró intensamente por el niño y el niño volvió a la vida. ¿Será Dios Todopoderoso? ¿Qué dicen ustedes? Si. Él es Todopoderoso.

Bajó con el niño y le dijo a la mujer: “Aquí está tu hijo”. Así que si usted se le muere alguien, yo le puedo asegurar: Número uno que Dios tiene poder para devolverle la vida. Porque hay quienes están muertos en vida, si respiran, pero están muertos en drogas, están muertos en vicios, están muertos en una vida de delincuencia y los padres sufren, porque sus hijos aunque respiran y caminan, están físicamente vivos, pero moralmente están muertos. Hay padres que deben darle gracias a Dios porque sus hijos ya fallecieron físicamente, quizás si estuvieran vivos estarían moralmente destruidos y ellos estarían sufriendo aún más. La viuda de Sarepta recibe a su niño y ese niño le devuelve la alegría de vivir, porque no quedó muerto. ¿Sabe una cosa? Aquella mujer era infeliz porque su esposo había muerto, porque sus finanzas estaban mal y porque su hijo se murió. Las promesas de Dios hechas a través de Elías se cumplieron.

La vida tiene maneras de perturbar nuestra felicidad. A veces estamos muy felices y de pronto un accidente. Una pérdida de un empleo, un fracaso en un negocio, pero dice la Biblia en Santiago 1:2-8  Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia. Y la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada. Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie. Pero que pida con fe, sin dudar, porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento. Quien es así no piense que va a recibir cosa alguna del Señor; es indeciso e inconstante en todo lo que hace.

En medio de las pruebas Dios crea un cambio en nosotros. A veces cuando estamos con problemas económicos, Dios cambia nuestra manera de ser y pensar y nos hace ser hombres de fe, porque empezamos a ver que de veras Dios provee para nuestras necesidades. Dios crea conexiones importantes. Qué se iba a imaginar la viuda que iba a llegar un profeta a tocar la puerta de la casa y a decirle: Mira traigo Palabra del Señor, que promete que para ti habrá abundancia. Esa conexión fue importante para esta viuda. Salvó su vida, la vida de su hijo y también la vida de Elías. Dios crea facultades para que nosotros podamos ayudar. A veces pensamos que no podemos ayudar, pero sí tenemos con qué ayudar. Es cosa que nos decidamos a usar lo que tenemos para ayudar.

Por eso debemos aprender a obedecer a Dios sin importar las circunstancias. La Biblia dice: Traigan íntegro los diezmos para los fondos del templo, pero nosotros decimos: Hay señor pero ahora estoy desempleado. Dé lo que el Señor le da, porque cuando usted da, el Señor se asegura que usted reciba. José en Egipto cuando estaba en la época de las vacas gordas y había abundancia le enseñó al pueblo a dar el 20 por ciento para prepararse para el futuro, para la época de las vacas flacas. Por eso animo a la gente que de los cien quetzales o cien dólares que usted recibe, dé diez para la obra del Señor, eso es diezmar. Ahorre diez para su futuro y viva con los ochenta que le quedan, usted siempre tendrá.

Escuche

La fe viene por el oir…