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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Yo no sé qué recuerdos trae a su memoria o qué sueños vienen a su mente al escuchar la marcha nupcial. El matrimonio, la boda, hay quienes dicen: Aquellos tiempos, malahaya aquellos tiempos cuando nos casamos con mi bello hombre, como mi bella esposa. El tiempo pasa y todos los que un día fuimos solteros soñamos con nuestra boda. Desde pequeños nos han enseñado a que un día nos vamos a casar y nos vamos a ir de casa. Como si esto fuera la meta, casarse.

La boda es el sueño, es la meta que tenemos por delante y, aunque planifiquemos, hay cosas que nos salen mal a veces. La pregunta es, a pesar de tanta planificación, ¿por qué no sólo la ceremonia religiosa sale mal, sino muchas veces los matrimonios terminan por disolverse? Cuando somos niños escuchamos el final de todos los cuentos que dice: “Y vivieron felices para siempre”. Esto crea una falsa idea del matrimonio, porque nunca muestran el lado de lo que significa estar casados, sólo muestran la alegría de la ceremonia.

Nunca he escuchado a alguien que me invite a una celebración, porque su hijo empezó el primer semestre de la Universidad. Jamás celebramos los inicios de la Universidad con una fiesta, celebramos cuando llegan a la meta, pero con la boda como que parece al revés. Celebramos tanto el inicio y nos olvidamos de enfocarnos en lo que viene después.

Una boda dura unos cuantos minutos, pero el matrimonio dura para toda la vida, hasta que la muerte los separe. Una boda, entonces, no es la meta, es solamente el punto de partida a una vida compartida, hasta que la muerte nos separe. Y no lo inventamos nosotros los hombres, Dios mismo fue el creador del matrimonio. Abra su Biblia en Génesis 2:18, sólo se encontraba Adán en la Tierra, sólo él había sido creado. Leamos: Luego Dios el Señor dijo: “No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada”. Y comienza el autor a narrar cuándo fue que el hombre, por primera vez, experimentó el sentimiento de la soledad.

Porque no es lo mismo estar solo en el cine viendo una película que uno quería ver, que acompañado. No es lo mismo comerse un Big Mac doble sólo, que acompañado. El Autor de Génesis en el versículo 19 nos dice: Entonces Dios el Señor formó de la tierra toda ave del cielo y todo animal del campo, y se los llevó al hombre para ver qué nombre les pondría. El hombre les puso nombre a todos los seres vivos y con ese nombre se les conoce. Así el hombre fue poniéndoles nombres a todos los animales domésticos, a todas las aves del cielo y a todos los animales del campo. Sin embargo, no se encontró entre ellos la ayuda adecuada para el hombre.

Tome en cuenta que le está poniendo nombre a todos los animales que pasan frente a él. Vio pasar a la jirafa y dijo, no, muy alta. Vio pasar a la mona y dijo, no, no, muy peluda. Y por primera vez en el Paraíso, en el jardín del Edén, experimentó soledad. En el versículo 21 dice: Entonces Dios el Señor hizo que el hombre cayera en un sueño profundo y, mientras éste dormía, le sacó una costilla y le cerró la herida. De la costilla que le había quitado al hombre, Dios el Señor hizo una mujer y se la presentó al hombre, el cual exclamó: “Ésta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Se llamará ‘mujer’  porque del hombre fue sacada”.

Imagínese qué triste sería si solamente hubiera hombres. Eso sería triste, así estaba el pobre Adán acompañado solamente de animales, hasta que le presentan a esa mujer. Y les cuento que en ese momento, dice la Escritura, que estaban desnudos y no se avergonzaban. Y cuando se la presentan no dice no, no, dice: “Ésta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne”. Versículo 24: Por eso el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer, y los dos se funden en un solo ser. Así que el matrimonio no es una creación del hombre, es una institución divina. El sabio Salomón dijo en Proverbios 18:22: Quien halla esposa halla la felicidad: muestras de su favor le ha dado el Señor. ¿Por qué entonces terminan tan mal muchos matrimonios?

Personalmente creo que a veces no entendemos qué significa el matrimonio. Porque como le repito, se nos enseña que la boda es la meta. La boda no es la meta, es el inicio de una carrera que dura toda una vida. El matrimonio realmente es declarar públicamente que cada quien se pertenece al otro. Es una ceremonia en la que una pareja contrae matrimonio, es la formalización y la bendición de Dios, de los padres y de los amigos a la unión marital, hasta que la muerte los separe. Por eso en la ceremonia religiosa siempre se acostumbra hacer el intercambio de argollas.

¿Por qué entregamos argollas? En primer lugar porque están hechas del material más precioso: oro. Y no tienen fin, porque mientras haya vida, el matrimonio es hasta que la muerte nos separe. Ambos ya son propiedad de alguien más. Debemos entender que el matrimonio realmente, en las palabras de nuestro Pastor Jorge, es el compromiso total de la persona total, para la vida total. ¿Y qué es compromiso? El diccionario dice que es una obligación contraída por medio de acuerdo, promesa o contrato. Y como decimos en Guatemala aquel famoso dicho: el que se compromete, que cumpla. Eso es el matrimonio, comprometerse como un todo hasta que la muerte nos separe.

El propósito de Dios no es el divorcio. Mateo 19:3 leemos lo siguiente: Algunos fariseos se le acercaron y, para ponerlo a prueba, le preguntaron: -¿Está permitido que un hombre se divorcie de su esposa por cualquier motivo?-¿No han leído –replicó Jesús- que en el principio el Creador “los hizo hombre y mujer”, y dijo: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo?” Así que ya no son dos, sino uno solo. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.

Además de intercambiar argollas en la ceremonia religiosa, también tenemos los votos matrimoniales, y quisiera compartirlos. Cuando se hacen los votos matrimoniales, que son el compromiso, el Pastor dice: “¿Prometes renunciar a todos los demás hombres…?” ¿Qué son los votos matrimoniales? Son un pacto, son un compromiso más allá de lo civil, de lo legal, porque el matrimonio es más que un contrato a seguir. Así como se firma, se firma para que se termine. Y cuando alguien se casa, hacemos los siguientes votos, un voto monógamo, solamente un hombre y una mujer. Luego le preguntamos: “¿Prometes renunciar a todos los demás hombres?”, en el caso de las mujeres.
Aquí nadie se rió. Pero en las bodas donde yo voy, donde hay mucha gente no cristiana, la gente se mata de la risa en este punto. “¿Prometes renunciar a todos los demás hombres y dedicarte única y fielmente, hasta que la muerte los separe?” Aquí estamos hablando de un pacto que tiene que ver con la fidelidad de la permanencia. No sólo ser fieles durante el matrimonio el uno al otro, sino con permanecer con esa fidelidad hasta que la muerte los separe. Luego le preguntamos: “¿Prometes reconocerlo como el líder y cabeza de tu hogar, así como la iglesia reconoce a Cristo Jesús como su cabeza?” Aquí vemos el orden en el matrimonio, una cabeza, en una empresa hay un gerente y un subgerente. Lo mismo ocurre en el hogar, según la Escritura.

Al hombre se le pregunta “¿Prometes amarla sacrificialmente, así como Cristo Jesús amó a la iglesia y se entregó, a sí mismo por ella?” Esto tiene que ver con la responsabilidad de amar. ¿Por qué se casa uno? ¿Qué es lo primero que uno ve en su pareja? ¿Será el corazón? No, lo de afuera, el cacaste, como decimos. El problema es que cuando una relación está fundada en lo físico ¿qué va a pasar cuando esa necesidad ya sea suplida? Porque el peso de los años se nota. La gravedad tiene su efecto, las calorías muchas veces también, y ya a los 70 años uno puede estar unido si, solo si, si verdaderamente hay un amor genuino. Responsabilidad de amar.

Y por último terminamos diciendo: “¿Prometes amarla en tiempos de salud o enfermedad, de pobreza o de riqueza, para bien o para mal, hasta que la muerte los separe?” Y las personas dicen: “Sí, prometo. Esto es el amor a pesar de.

Por lo tanto la boda no es la meta. Casarse no requiere de mayor esfuerzo, sólo se necesita alguien urgido, necesitado y desesperado para casarse. Casarse no es problema, permanecer unidos en matrimonio, eso sí es difícil. Conseguir no es algo difícil, eso sí, jóvenes escojan bien a sus amigos, porque la esposa sale de los amigos que uno tiene o del círculo íntimo o de los amigos de un amigo. Y si usted tiene amigos borrachos, se va a conseguir una amiga borracha. Tiene amigos haraganes, va a conseguirse un esposo haragán.

Nosotros nos relacionamos con gente que son muy parecidos a nosotros. Y si usted se reúne con gente que está en la Universidad, que tiene licenciatura, maestría, doctorado ¿qué va a ser? Usted va a ser influido por ellos, si usted quiere ser como ellos. Pero si se reúne con los vagos que tienen eternamente la capacidad de estar en el primer semestre de la Universidad, así va a ser su pareja. Cuidado con los amigos que usted tiene.

La boda es un momento, el matrimonio es por muchos años. Los que no se han casado todavía, esfuércense por ser una buena opción. Hay jovencitas que en los retiros huelen muy bien, pero ni siquiera se han bañado. Sus cuartos parecen consecuencia de una guerra mundial. Trabajan y están endeudados con tarjetas de crédito y no han empezado una vida matrimonial. Esfuércese por hacer un presupuesto, vivir en base de su presupuesto, no gastar más de lo que gana, ahorrar, porque de lo contrario cuando se case le va a ir mal, va a sufrir. Usted tiene que esforzarse por ser la mejor opción. ¿Qué tal en el área cristiana?

Usted que ya está casado, no se esfuerce por permanecer unido. Esfuércese por permanecer unido en amor, hay quienes viven juntos sólo porque no queda de otra. “Si nos separamos ¿qué van a decir?”, “Imagínate lo que va a decir mi hermano, Dios me guarde”. “Mejor  aguatémonos y vivamos como perros y gatos, pero que la guerra mundial sea adentro de las cuatro paredes de nuestra casa”. Es muy bonito ver a gente que viven desde hace muchos años y todavía se aman, porque no se han esforzado por permanecer unidos, sino por permanecer unidos en amor.

¿Qué pasaría si hoy le dijera a usted mujer escoja un perfume y va a ser el único perfume que usted va a utilizar hasta que se muera? No va a poder cambiar de perfume. Yo les aseguro que por lo menos, ocho días se llevaría en escogerlo. ¿Y qué pasaría con los hombres si yo les digo que escojan el carro de sus sueños, pero va ser el carro que van a utilizar hasta que se mueran?  Seamos tan selectivos como somos para otras cosas, aún para escoger el lugar de nuestra boda, el programa de nuestra boda, los invitados, para escoger a nuestra pareja, porque “La boda es un compromiso total para la persona total, para la vida total”.

Escuche

La fe viene por el oir…