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Lea

La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Una reciente encuesta entre estadounidenses de más de cien años de edad, reveló que la fuente de la longevidad radica principalmente en la fe. Si usted tiene fe, tiene probabilidades de llegar a tener más de cien años, no es fácil tenerlos. La fe, según esta encuesta, es la principal fuente de longevidad, además, para los centenarios la conformación de una familia, es el mayor logro de sus vidas. El mayor logro no es sacar una carrera universitaria, el mayor logro no es comprar un carro moderno, el mayor logro no es tener una casa hermosa, el mayor logro es tener una familia. Así que si usted todavía está soltero y soñando con sus carros más nuevos, sus casas más grandes, sus  fortunas más enormes, déjeme decirle que al final de la vida lo que va a significar para usted es una familia hermosa, eso es lo que va a tener importancia. Corría el año de 19971, era el 13 de noviembre. Ese día me casé con la que hoy conocen ustedes como la Pastora Elsy, la Dra. Elsy. Ese día todo salió muy lindo, lo único que mi esposa no recibió para completar, digamos su paquete de felicidad, fue que su papá no estuvo presente, se enfermó, se quedó vestido, se quedó emperifollado y no estuvo presente. Ese detallito, pues ni modo, le hizo falta. Nos fuimos de luna de miel y se le olvidó, cuando regresamos fuimos a ver al suegro. Pero todavía estaba en cama, seguía enfermo. Así que cuando nos despedimos y salimos para el carro, me vino una revelación profética y se la dije: Prepárate porque tu papá se va a morir. No le cayó en gracia. Al día siguiente partimos a Puerto Barrios, fuimos a hacer un seminario a una congregación. Ahí estábamos cuando me avisan que se había muerto el papá de mi esposa. Se lo dije de la mejor manera que pude, es difícil decirle a una hija que su papá se murió. Como usted se lo diga, las consecuencias van a ser las mismas, va venir dolor, va venir pesar, va venir sufrimiento, duelo, luto, todo eso. Así que de Puerto Barrios a la capital se vino llorando y yo tratando de darle el consuelo necesario que uno como esposo trata de dar a su esposa. Lo que aprendí es que todas las familias, hasta la familia del Pastor, tienen dolor, a todos tarde o temprano nos llega nuestra propia cuota de tristeza, de luto. A todos nos toca alguna vez y cuando llega duele, de veras duele. Uno va a los funerales y dice mi más sentido pésame, pero no es lo mismo hasta que uno en persona lo sufre. Las familias sufren tremendamente. Aprovechando que fui a dictar unas conferencias a Chicago que terminaban el viernes, pensé hacer una parada en Laredo, Texas, para visitar a unos amigos que tenemos desde hace casi treinta años. Hace unos meses, en agosto del año pasado, les conté a ustedes que Dustin Howell, el hijo de Sandra Baker, había fallecido. Murió en circunstancias bien trágicas, bien difíciles. Llamé a Sandra para decirle que quería pasarla a visitar y me contestó magnífico, ven para acá y vas a predicar de todas maneras este fin de semana. Y nos fuimos para Laredo, estuvimos ahí en su casa, lloramos, créanme que ahí lloré no sé cuantas veces. Perdí la cuenta de las veces que lloré. Pero eso es los que dice la Biblia cuando nos enseña a llorar con los que lloran, a sufrir con los que sufren, a gozarnos con los que se gozan. Y me dije que aquí hay otra pareja de pastores sufriendo dolores por la muerte. El lunes tomamos el avión de Laredo para Dallas, para tomar ahí otro para Guatemala, pero en el camino dice el piloto del avión: El aeropuerto de Dallas está cerrado. Fuimos a otro lugar donde permanecimos durante dos horas, finalmente llegamos a Dallas, mientras nosotros aterrizábamos se elevaba el avión que venía para Guatemala, por lo tanto nos quedamos ahí varados. Ya no hay otro vuelo para Guatemala, nos anunciaron, sino hasta mañana a las 6 de la tarde. Se quedan en Dallas y se van mañana a las 6 de las tarde o los enviamos a Miami y se van mañana a las doce del mediodía. Yo dije a Miami. Ahí llamé a otros amigos, una familia de la congregación que ahora vive en Miami. Ellos tuvieron una experiencia trágica. Su hijo menor como de 16-17 años vino con ellos a visitar a otros amigos aquí en Ciudad San Cristóbal. Y en lo que estaban ahí platicando el hijo de los amigos los invitó a conocer el carro que le habían comprado sus padres y los invitó. Varios muchachos se fueron con él en el carro a probarlo y a conocerlo. Se estrellaron y Carlitos Guerra murió. Fue duro, difícil. De nuevo nos volvió a tocar con esta familia, animándola, consolándola. Estuvimos con ellos. Al día siguiente tomamos el avión y nos vinimos para Guatemala, llegamos el martes, tuvimos un miércoles intenso, un jueves intenso con un montón de actividades. El viernes a las 9 de la mañana salí para San Marcos. Después de hospedarnos en un hotel nos fuimos a una iglesia donde llevamos a cabo un servicio de acción de gracias promovido por la familia de León Barrios, porque hace tres años le secuestraron a un hijo, pagaron el rescate, pero nunca lo devolvieron. Cincuenta días más tarde se encontró el cuerpo sin vida del hijo secuestrado. Nos tocó ver a esta familia sufrir la angustia y la incertidumbre de un hijo secuestrado, de un hijo fallecido durante esos cincuenta días. Pero ahora estábamos  para dar gracias a Dios por la fortaleza que les da a las familias. Y me llama la atención que el común denominador de las familias que les acabo de mencionar, la familia mía, la familia de los Howell, la familia de los Guerra, la familia de los de León, es que son familias que por naturaleza son esencialmente cristianas, y cuando usted es una familia cristiana, usted logra soportar cualquier dificultad, usted logra superar cualquier dificultad, porque todas las familias sufren, aún las familias cristianas, pero con nuestro Señor a lado, podemos salir adelante y vencer cualquier conflicto que pueda llegarnos. Ahí es cuando me impresiona lo que dice el profeta Isaías en el capítulo 61: El Espíritu del Señor omnipotente está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a sanar los corazones heridos (hay corazones heridos por la muerte, por el secuestro, por el fracaso comercial, porque cierran el banco tal o porque cualquier cosa, pero hay corazones heridos), a proclamar liberación a los cautivos y libertad a los prisioneros, a  pregonar el año del favor del Señor y el día de la venganza de nuestro Dios, a consolar a todos los que están de duelo, y a confortar a los dolientes de Sión. Me ha enviado a darles una corona en vez de cenizas, aceite de alegría en vez de luto, traje de fiesta en vez de espíritu de desaliento. Serán llamados robles de justicia, plantío del Señor para mostrar su gloria. Este pasaje es un pasaje profético, mesiánico. Isaías anuncia que Jesús será enviado para traernos consuelo, confort, sanidad, libertad. ¿Qué hace usted, para recibir a alguien que es enviado? ¿Qué va a pasar con el enviado que toca su puerta y usted no le abre, aunque lleve un paquete de bendiciones? Tiene que dar la vuelta. Dice la Biblia: “Aquí estoy a la puerta y llamo y si alguno oye mi voz y abre la puerta entraré a él, cenaré con él y él conmigo”. Jesús dice: El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar. Jesús fue el enviado de Dios para darnos lo que necesitamos, pero tenemos que abrir la puerta de nuestro hogar para que entre, tenemos que dejar que entre a nuestra habitación, que entre a nuestra sala, a nuestra cocina, a donde tenemos la computadora, porque cuando Cristo está ahí con nosotros, nos comportamos bien. Todos los hogares cristianos pueden superar el dolor, porque por naturaleza tienen a Cristo y eso les ayuda, eso les bendice. Las familias que creen en Dios y leen la Biblia y practican la Biblia son las familias que de veras  salen adelante. Todos tenemos un celular, alguien me envió esta notita, hace algún tiempo y dice: “Me pregunto ¿qué pasaría si tratáramos a nuestra Biblia como tratamos a nuestro celular? Cuando alguien sale de su casa sin celular y se da cuenta, regresa por el celular. Si lleváramos a todos lados en nuestra cartera o bolsillo la Biblia en cualquier momento  aprovecharíamos para leerla. Si la revisáramos varias veces al día, las veces que usted chequea su celular, si la usáramos para recibir mensajes de texto. Cuando Dios nos habla a través de la Biblia aprendemos muchas cosas. Si tratáramos a la Biblia como si no pudiésemos vivir sin ella, si le diéramos a los muchachos como regalo una Biblia, las cosas podrían cambiar para mejorar” Cuando cada uno en el hogar cumple su rol, entonces tenemos hogares, cuya naturaleza de cristianos los hace vivir mejor. Hay un rol en el hogar. Abra su Biblia en el libro de Efesios 5:25-26, éstas ya se la saben todos, seguramente. Dice: Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella para hacerla santa. ¿Y las esposas qué deben hacer? Versículo 33 En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo. ¿Qué espera el esposo de su esposa? Respeto. Si su esposo se dedica a extraer basura, respételo. Sea médico, sea ingeniero, sea obrero, sea maestro, respételo. Si llega su esposo a la casa después de un día de trabajo, en lugar de decirle a sus hijos aguas, aguas ahí viene el ogro, usted debería de decirles que ahí viene su papa después de un día esforzado de trabajo. ¿Y qué de los hijos? Efesios dice lo que deben hacer: “Hijos obedezcan en el Señor a sus padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa, para que te vaya bien y disfrutes de una larga vida en la tierra”. Así que hijos obedezcan. Un día le llevé a mi mamá un pocillo adornado con pinturitas  y le dije: Feliz Día de la Madre, gracias hijo, me dijo, pero yo lo que quiero es que me hagas caso. Las  mamás quieren que les hagamos caso. Los jóvenes tienen que determinar formar una familia cristiana. Si usted quiere casarse, Dios lo va a ayudar, pero determine casarse con una persona cristiana y aunque diga que es cristiana asegúrese que lo sea realmente, porque hay lobos con piel de oveja, Hay quienes cargan Biblia y usted les abre y todas las hojas pegadas, nunca la han leído, revisen. Es importante que nosotros tengamos esa determinación de formar un hogar cristiano. En el libro de Josué 24:15 hay un pasaje ampliamente conocido. Al terminar su carrera en el gobierno dijo al pueblo de Israel: Pero si a ustedes les parece mal servir al Señor, elijan ustedes mismos a quienes van a servir: a los dioses que sirvieron sus antepasados al otro lado del río Éufrates, o a los dioses de los amorreos, en cuya tierra ustedes ahora habitan. Por mi parte, mi familia y yo serviremos al Señor.
Escuche

La fe viene por el oir…