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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Cuando hablamos del socialismo, pensamos que las personas son dueñas de propiedades que deben ser controladas por la sociedad, en lugar del individuo en la medida de lo posible. Cuando hablamos del capitalismo las personas son dueñas de propiedades que deben ser controladas por el individuo en lugar de la sociedad, en la medida de lo posible. Sin embargo, ambos están establecidos sobre una premisa falsa, porque la sociedad, el individuo, ni el Estado son dueños de todo,  ¿quién es el dueño de todo? Cuando llegamos a entender que Dios es el dueño de todo, podemos concebir una idea que va a ser de gran ayuda y podría salvar a nuestra civilización y provocar que se haga la voluntad de Dios en la tierra.

Vamos a ver algunos principios económicos de acuerdo a las enseñanzas de Cristo. En primer lugar, Jesús creyó en el derecho de poseer una propiedad, nunca dijo “No seas dueño de nada”, nunca predicó en contra de la propiedad privada. Es más, recordó aquellos mandamientos bíblicos fundamentales que están en Éxodo 20 donde dice no robarás, también dice no codiciarás. Cuando usted roba es porque existe el principio de propiedad y usted se apropia de lo que no le pertenece. Cuando usted codicia, está deseando o envidiando lo que es propiedad de otro.

Jesús creyó en la responsabilidad del trabajo arduo y honesto. Estamos obligados a participar honesta y entusiastamente en el trabajo necesario. El trabajo no es maldición de Dios, por el contrario es una bendición. Cuando Dios creó al hombre y a la mujer en el jardín del Edén, los puso a trabajar. Les dio nada menos el cargo de administradores del paraíso. Todos los seres humanos tenemos que trabajar. Es más, la Biblia dice “sí alguno no trabaja, la fe negó. Si no provee para los suyos y de su casa, es peor que un infiel. Jesús creyó en la ley de la misericordia, por eso nos contó la historia del hombre rico y Lázaro en Lucas 16:19 donde había un hombre rico que daba muchos banquetes y Lázaro tenía llagas que le lamían los perros. Lázaro era tan pobre que comía de las migajas que caían de la mesa de su señor. Claro, en la época de esta parábola, estas migajas que tiraban los ricos eran grandes pedazos de pan. De esa manera, creía el rico que le estaba haciendo favor al pobre tirándole una migaja. ¿Sabe usted que debe dar más que una migaja al pobre?

Jesucristo nos enseñó a ser generosos. Veamos cinco maneras en que el hombre puede utilizar legítimamente el dinero.

Primer Lugar
El dinero puede ser utilizado para satisfacer las necesidades básicas de la familia. Marcos 7:10-13 10 Por ejemplo, Moisés dijo: “Honra a tu padre y a tu madre” y: “El que maldiga a su padre o a su madre será condenado a muerte”. Si su papá o su mamá están enfermos usted debe cuidarlos y sostenerlos. A usted le toca esa responsabilidad. Los padres pueden con cinco hijos, pero a veces los cinco hijos no pueden con un padre. Hay padres que han logrado prepararse, se han prevenido, tienen inversiones, tienen rentas y no necesitan que sus hijos los sostengan, pero la mayoría han sido padres imprudentes que no se prepararon para la época de la vejez, entonces somos los hijos los que tenemos que salir a sostenerlos.

Segundo lugar
El dinero puede ser utilizado para sostener instituciones religiosas y como una conducta de adoración. Jesús aprobó el uso del dinero para sostener el templo, un ejemplo lo encontramos con la ofrenda de la viuda. Marcos 12:41 dice: Jesús se sentó frente al lugar donde se depositaban las ofrendas, y estuvo observando cómo la gente echaba sus monedas en las alcancías del templo. Muchos ricos echaban grandes cantidades. Pero una viuda pobre llegó y echó dos moneditas de muy poco valor. Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Les aseguro que esta viuda pobre ha echado en el tesoro más que todos los demás.

Jesús no veía solamente lo que cuantitativamente una persona da, sino lo que cualitativamente esa cantidad representa para una persona. ¿Cuándo usted da todo, qué le queda? Pero cuando usted da lo que le sobra, le queda mucho. Esta viuda aprendió a dar todo lo que tenía, y nosotros tenemos que aprender a dar sacrificialmente para la obra del Señor. Yo bendigo a Dios, porque en esta congregación hay miles de personas que han aprendido a diezmar fielmente, cada vez que reciben su sueldo, sus utilidades, sus legados, su herencia, lo primero que hacen es preparar el diezmo del Señor. El Mega Auditórium está gracias a personas como la viuda pobre, que dieron sacrificialmente para la obra del Señor.

Tercer lugar
El dinero puede ser usado para ministrar al pobre, para cuidar al pobre. Cada semana vamos a las cárceles a  mininistrar a los presos, a llevarles no sólo algo material sino también algo motivacional y espiritual. En el Centro de Orientación femenina COF, donde están las mujeres que han sido sentenciadas, hemos ayudado a construir un templo dentro de sus instalaciones, se les han impartido cursos para que aprendan una serie de oficios y se les ha ayudado con becas para que estudien en la Universidad. Y hay algunas reclusas que están sentenciadas y ya se han graduado de la Universidad, gracias a ofrendas de la iglesia que llega. Hemos ayudado a niños enfermos, a otros les hemos dado zapatos y alegría.

Cuarto lugar
El dinero puede ser usado para enriquecer la vida emocional e intelectual del hombre y la mujer, por medio de actos de compañerismo, amistad y devoción. Jesús asistió a un banquete con los publicanos en la casa de Mateo. En Mateo 9:10 dice: Mientras Jesús estaba comiendo en casa de Mateo, muchos recaudadores de impuestos y pecadores llegaron y comieron con él y sus discípulos. ¿Quisiera comer con Jesús? Él se atreve a comer con usted, porque aquí dice que comió con los pecadores y con sus discípulos.

Cuando los fariseos vieron esto, les preguntaron a sus discípulos: — ¿Por qué come su maestro con recaudadores de impuestos y con pecadores? No critique usted  a ningún cristiano por estar en relación con un pecador, porque esa es la mejor oportunidad que tenemos para que conozcan de Cristo. Usted critica a veces y dice: “En lugar de sentarse a comer en tal hotel, tan elegante y tan caro, por qué no van a comer tortillas con sal a la casa y dan ese dinero a los pobres. Claro, hay dinero que hay que dar a los pobres. Hay dinero que hay quedar para el templo, para la familia, pero hay dinero que usted debe gastar con sus amigos, que debe gastar con aquella persona que necesita de un estímulo. Invite a su alcalde un día a su casa a comer o llévelo a comer a algún lado. Invite a los líderes de su célula, invite a sus amigos, aquellos que nunca salen. Se van a sentir estimulados si usted los lleva a comer, si usted los lleva a conversar. Invite a su esposa a salir, llévela a comer a algún lado.

En Marcos 14:3-8 leemos: En Betania, mientras estaba él sentado a la mesa en casa de Simón llamado el leproso, llegó una mujer con un frasco de alabastro lleno de un perfume muy costoso, hecho de nardo puro. Rompió el frasco y derramó el perfume sobre la cabeza de Jesús. Algunos de los presentes comentaban indignados: — ¿Para qué este desperdicio de perfume? Podía haberse vendido por muchísimo dinero para darlo a los pobres.  Y la reprendían con severidad. —Déjenla en paz —dijo Jesús—. ¿Por qué la molestan? Ella ha hecho una obra hermosa conmigo. A los pobres siempre los tendrán con ustedes, y podrán ayudarlos cuando quieran; pero a mí no me van a tener siempre. Ella hizo lo que pudo. Ungió mi cuerpo de antemano, preparándolo para la sepultura.

Quinto lugar
El dinero puede ser utilizado para pagar los impuestos y sostener al gobierno. Usted luego piensa que ellos se lo roban, para qué pagarlos, pero Jesús nunca dijo eso y eso que le estaban pagando al Imperio Romano. Mateo 17:24-27 nos comparte: Cuando Jesús y sus discípulos llegaron a Capernaúm, los que cobraban el impuesto del templo se acercaron a Pedro y le preguntaron: — ¿Su maestro no paga el impuesto del templo?
—Sí, lo paga —respondió Pedro. Al entrar Pedro en la casa, se adelantó Jesús a preguntarle: — ¿Tú qué opinas, Simón? Los reyes de la tierra, ¿a quiénes cobran tributos e impuestos: a los suyos o a los demás? —A los demás —contestó Pedro. —Entonces los suyos están exentos —le dijo Jesús—.Pero, para no escandalizar a esta gente, vete al lago y echa el anzuelo. Saca el primer pez que pique; ábrele la boca y encontrarás una Jesús dijo:
—Entonces denle al césar lo que es del césar, y a Dios lo que es de Dios.

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La fe viene por el oir…