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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Uno de los grandes problemas que enfrenta la sociedad hoy en día como la enfrentó en la época de Pedro y Juan, es  el  temor. Hoy tenemos  temor de andar solos por la calle, tenemos temor por estar, inclusive, en las casas. Mucha gente tiene temor. La gente dice yo le temo viajar en autobús urbano, yo le temo viajar en mi auto en determinadas partes, yo le temo…La gente tiene temores. Y a veces los cristianos también sufren de temores. Temores por las circunstancias que les ha tocado vivir. Pedro y Juan líderes claves de la iglesia fueron llamados ante las autoridades religiosas de aquel entonces por haber realizado el milagro de hacer caminar a un paralítico de nacimiento, y les prohibieron hablar en nombre de Jesús, los amenazaron para que no hablaran de Jesucristo. Sin embargo, la oración que hicieron fue clave, dice: Ahora, Señor toma en cuenta sus amenazas y concede a tus siervos el proclamar tu palabra sin temor alguno.

La única manera de hacer esta proclamación del Evangelio, sin temor, alguno es pidiéndole a Dios que nos dé confianza, que nos dé fe, porque la fe es el antídoto contra el temor. La fe nos da la confianza para enfrentarnos a las circunstancias adversas de esta vida. Por eso, una de las principales características de la iglesia de Dios, una iglesia grande, es que es una iglesia de fe. Lo que hace grande a la iglesia es la fe de la iglesia, porque la fe sin obras es muerta, y cuando tenemos fe hacemos obras y vamos delante y llevamos adelante la obra de Dios nuestro Señor. Hay cuatro aspectos en los que tenemos que apoyar nuestra confianza, nuestra fe:

1. Podemos confiar en la gracia de Dios

Qué es la gracia de Dios, es un favor inmerecido, es recibir lo mejor del cielo para rescatar lo peor del suelo, usted y yo somos trofeos de la gracia de Dios, porque siendo aún pecadores Cristo murió por nosotros. Y hoy estamos como dice Efesios 2: 8-10 Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte. Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica. Las obras no producen  salvación, porque entonces algunos no estarían en capacidad de hacer buenas obras, de ayudar al huérfano, de ayudar a la viuda, de ayudar al preso, de hacer casas para el que no tiene, dar ropa para el que no tiene. Algunos podrían hacer esas obras y comprar con sus obras la salvación, pero la salvación no se compra, se recibe gratis por la fe en el nombre de Jesucristo. Eso si, cuando ya hemos sido salvados, somos salvados, para hacer buenas obras.

2. No sólo confiamos en la gracia de Dios,

sino podemos confiar en la provisión de Dios

Dios provee todo lo que nosotros necesitamos. En primer lugar, nos provee del propósito divino. Podemos confiar en la certeza del propósito de Dios. En Isaías 46:8-11 Recuerden esto, rebeldes; piénsenlo bien, ¡fíjenlo en sus mente! Recuerden las cosas pasadas, aquellas de antaño; yo soy Dios, y no hay ningún otro, yo soy Dios, y no hay nadie igual a mi. Yo anuncio el fin desde el principio; desde los tiempos antiguos, lo que está por venir. Yo digo: Mi propósito se cumplirá, y haré todo lo que deseo. Del oriente llamo al ave de rapiña; de tierra distante al hombre que cumplirá mi propósito. Lo que he dicho haré que se cumpla; lo que he planeado, lo realizaré. No tenga la menor duda, que aunque usted esté atravesando por un problema laboral muy significante, por una demanda judicial muy peligrosa, aunque este atravesando por una serie de amenazas, extorsiones o secuestro, aunque esté pasando por un momento difícil de enfermedad, o de escasez económica, o de soledad en medio de este mundo. Lo que  Dios ha propuesto hacer con usted, lo hará, nadie va a evitar que Dios cumpla el plan que tiene para su vida. Como dice el profeta en otra parte: mis planes son de bien y no de mal. Dios quiere cumplir en usted su propósito y sus planes, y usted puede confiar en esa realidad.

Podemos confiar en la provisión de Dios, no sólo que va a cumplir sus propósitos en nosotros, sino que  va a suplir para cada  necesidad. Filipenses 4:19  dice que Dios es la fuente de nuestra provisión ¿Quién  es el que provee para su casa lo que necesitan? Ha pensado toda la vida que usted es el proveedor, que usted es el que trabaja,  que usted es el que negocia, y que si no fuera por usted todos se hubieran muerto de hambre. Pero yo quiero decirle que usted esta equivocado usted no es el proveedor. El proveedor es Dios. Dios lo hace llegar a través de usted, o a través de su esposa, a través de sus hijos, a través de alguien más.

3. Puede confiar usted en la Palabra del Señor

No sólo confiar en la gracia de Dios, en la provisión de Dios sino en la Palabra de Dios. Dios es un ser de palabra, cuando Dios dice algo, lo cumple, además podemos confiar, según dice  2 de Timoteo3:16,17 Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra. Usted puede enseñar a sus obreros a ser responsables, eficientes, la Biblia enseña al respecto de cómo debe ser el trabajador. Usted quiere aprender a como ser un buen patrono,  la Biblia lo enseña. Si usted quiere saber cómo pagar impuestos, la Biblia lo enseña. Usted quiere saber cómo debe ser un padre de familia, un buen padre para sus hijos, la Biblia lo enseña. Cómo debe ser una buena suegra con sus nueras, lea el libro de Ester y el libro de Rut sobre todo, ahí va a aprender. Lo que usted necesite, si usted quiere sabiduría para gobernar, porque usted es un gobernante, es un diputado, o es un gobernador lea el libro de los Proverbios y lea el libro de Eclesiastés. Hay enseñanza cómo conducirnos para todos los aspectos de la vida.

4.  Usted puede confiar en el Espíritu de Dios

El Espíritu Santo ha sido enviado para habitar en nuestros corazones. Y usted puede reconocer que cuando la Biblia dice Emmanuel con  nosotros Dios, no sólo se refirió a Jesucristo que vino a la tierra a encarnarse en un cuerpo humano, sino al Espíritu Santo de Dios que ha venido a encarnarse en el cuerpo suyo. Usted es poseedor de la presencia del Espíritu Santo y al tener esa confianza en el espíritu de Dios usted se asegura que la presencia de Dios habita dentro de su vida. En Efesios 3: 14-17  dice: Por esta razón me arrodillo delante del Padre, de quien recibe nombre toda familia en el cielo y en la tierra. Le pido que, por medio del Espíritu y con el poder que procede de sus gloriosas riquezas, los fortalezca a ustedes en lo íntimo de su ser, para que por fe Cristo habite en sus corazones. Cristo habita en nuestros corazones, usted nunca va a estar solo. Cristo habita en su corazón por la fe y el Espíritu Santo es el que le da esa seguridad. Además puede confiar en el Espíritu Santo para que lo renueve  espiritualmente. Porque a menudo nosotros nos debilitamos, nos agotamos, llega en nosotros la depresesión, llega el cansancio, el agotamiento espiritual. Por eso necesitamos renovarnos espiritualmente. En Isaías 40:28-31 ¿Acaso no lo sabes? ¿Acaso no te has enterado? El Señor es el Dios eterno, creador de los confines de la tierra. No se cansa ni se fatiga, y su inteligencia es insondable. Él fortalece al cansado y acrecienta las fuerzas del débil. Aun los jóvenes se cansan, se fatigan, y los muchachos tropiezan y caen; pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán.

Escuche

La fe viene por el oir…