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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

¿Usted ha criticado a alguien alguna vez? ¿Ha juzgado a alguien alguna vez? Un pariente que se divorcia, una esposa que le pega a su esposo, un hijo que se va de la casa, una señorita que queda embarazada antes de casarse. Hemos caído en ese pecado, lamentablemente. Lea la Biblia en Lucas 6: 36-38 y aprender de Jesús lo que es la esencia del Evangelio. Las premisas sobre las cuales Jesús construyó la vida cristiana. Lo más importante para Jesús está resumido en el sermón del monte, esas son las enseñanzas fundamentales.

Nos dice Lucas 6:36-38 Sean compasivos, así como su  Padre es compasivo. “No juzguen, y no se les juzgará. No condenen, y no se les condenará. Perdonen, y se les perdonará, Den, y se les dará: se les echará en el regazo una medida llena, apretada, sacudida y desbordante. Porque con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes”. Usted fue creado para ser como Dios. Dios es la imagen por la cual estamos siendo formados. Usted debe reflejar la imagen moral de Dios en su carácter. Esto era básico en la enseñanza de Jesús nuestro Señor, Él afirma esto sencillamente en ese texto cuando dice “Sean compasivos, así como su Padre es compasivo”. Este es otro de los ingredientes básicos que debemos tener para que soportemos las tormentas de la vida, porque hoy es aquel, quien pasa por este problema, mañana puedo ser yo. Hoy, es aquel que comete este error, pero mañana podría ser yo.

Tenemos que aprender a sembrar compasión para cosechar compasión. ¿Qué quiso decir nuestro Señor con esta palabra “compasivo”? La palabra puede ser traducida como misericordioso. En la versión del 60 se tradujo misericordioso y en la Nueva Versión Internacional como compasivo. Eso significa comprender a otras personas, llorar con ellas, sentir el dolor que ellas sienten, ser sensible con una necesidad, que es evidente en la vida de ellos. En el diccionario de la lengua española, Larousse, dice que compasión significa movimiento del alma, que nos hace sensibles al mal que padece una persona.

Misericordia, virtud que nos hace sentir compasión de los males ajenos, virtud que nos impulsa a perdonar. Cuando nos habla Jesús de ser compasivos, nos habla de ser perdonadores, nos habla de sentir dolor por aquel que sufre. Sufre por un pecado cometido, sufre por una enfermedad sufrida, sufre por una familia destruida, sufre por un negocio perdido o sufre la cárcel por una infracción a la ley. Hay tres aspectos que subraya Jesús en los cuales necesitamos practicar la compasión.

Debemos ser compasivos con los errores de otros

¿Qué hace usted cuando alguien comete un error y se equivoca? ¿Qué hace usted cuando alguien gira un cheque sin fondos y lo protesta y a lo mejor termina preso, ¿se alegra usted con éste que sufre la cárcel por el error cometido? ¿Qué hace usted cuando aquel que se encuentra solo, porque su familia lo echó de la casa por su conducta equivocada, por su conducta violenta o agresiva o descuidada y negligente? Tenemos que aprender a ser compasivos con los errores de otros, por eso leímos en el versículo 37 No juzguen, y no se les juzgará. No condenen, y no se les condenará. Estas dos amonestaciones van juntas. Nosotros nos quejamos de los jueces en nuestro sistema de justicia, porque se tardan a menudo muchos meses y a veces años para juzgar un caso, sentenciar y luego aplicar la pena. Pero nosotros los seres humanos ante las faltas de los demás nos constituimos inmediatamente en acusadores, fiscales, en jueces, en jurado calificador y en verdugos. En cosa de segundos emitimos sentencia, descalificamos a la gente, la condenamos y rápidamente decimos: este es un sinvergüenza,  este es un merecedor de nuestro rechazo y de nuestro castigo. Cada vez que usted critica a alguien, usted está exponiéndose a ser criticado, varios dedos están apuntándole. La mitología griega dice que el hombre fue creado con un par de alforjas. Una de las bolsas lleva en el frente los defectos ajenos y en la espalda los defectos propios. Por eso es que es más fácil ver lo malo que hay en los demás que lo malo que hay en nosotros.

Nosotros tenemos que ser compasivos, así como nuestro padre es compasivo. Todas las personas que conozcamos en la vida tendrán defectos. Todos hemos pecado, y continuamos sin alcanzar los ideales de Dios para nuestras vidas. Dios quiere que seamos santos como Él es  santo, pero verdaderamente ¿somos santos como Él quiere que seamos  santos? ¿Somos ya tan íntegros como Él quiere que seamos? ¿Somos tan veraces como Él quiere que seamos? ¿Somos tan puros como el quiere que seamos? Si somos honestos y nos ponemos frente al espejo y nos hacemos la pregunta ¿cuál va a ser la respuesta? No, todavía hay mucha tela que cortar, todavía hay muchas cosas que cambiar, todavía hay muchas actitudes que mejorar. Y por eso es que nosotros tenemos que ser compasivos.

Debemos ser compasivos con las ofensas de otros

Hay cosas que nos ofenden. Claro que nos ofende cuando llega una señorita a nuestra casa vestida de tal forma que se le va hasta el espíritu. Claro que es ofensivo sobre todo ofensivo para nuestra  esposa u ofensivo para el esposo. Hay muchas cosas que se vuelven ofensivas. Hay personas que actúan de manera que son ofensivas y ¿que hacemos nosotros cuando estamos tentados a juzgar y condenar y somos tentados a buscar la venganza?  “Metámoslo preso”, “impongámosle manos pero con fuerza”. Es esta situación provocada por nuestra reacción. A esto es lo que el Señor nos habla cuando dice: “Perdonen, y se les perdonará”

¿Qué hace usted cuando alguien se le atraviesa con el carro y lo asusta y usted siente que por poco se muere? Acelera y empieza a perseguirlo, le toca la bocina con símbolos ofensivos, hay bocinazos que quieren decir muchas cosas. Perdone. ¿Acaso usted no se ha atravesado sin querer, más que todo por descuido y no se fijó que venía el otro? La palabra que Jesús usó para el perdón en nuestro texto es gráfica, es lo opuesto a juzgar, a condenar, significa liberar. La idea original de la palabra es soltarse de, ya no siga amarrado a la ofensa.

Perdonar a las personas es liberarlas de la responsabilidad de cualquier cosa que hayan hecho en contra de usted. Si ya le hicieron daño, perdónelos. Podemos perdonar si aquellos que pecan en contra de nosotros no buscan nuestro perdón, técnicamente no podemos perdonar hasta que ellos nos pidan perdón, pero ¿qué hacemos con aquellos que ya murieron y no nos pidieron perdón? ¿Vamos a seguir vivos hasta el día de nuestra muerte, odiando el cadáver de aquel que nos hizo daño? Ya, olvide, perdone aquellos, si usted no pudo tener la oportunidad que le pidieran perdón. Olvide a Estrada Cabrera. Si Justo Rufino Barrios le hizo algún daño, ya olvídelo. Si don Pedro de Alvarado lo ofendió en la conquista, olvídelo. Perdónelo, ya no siga atado a esa ofensa que le hizo su suegra, ya se murió y descansa en paz y usted también.

Jesús nos enseña que debemos ser compasivos con las necesidades de otros

En esa última oración, del párrafo, la compasión se muestra en otra situación de la vida. “Den, y se les dará, se les echará en el regazo una medida llena apretada, sacudida y desbordante, porque con la medida con que midan a otros se les medirá a ustedes”. Debemos ser personas dadivosas. Den, es tiempo imperativo, presente en el texto griego. Eso significa que tal generosidad es un mandato del Señor. Cuando dice den ¿nos está pidiendo un favor? No. Está dando una orden. ¿Nos está dando una opción? No, nos está dando una orden. Den, no es opcional, den, no es si quiero o no. Den es una orden del Señor que como Señor y como Rey nos ordena dar, también significa que debe ser un hábito. Jesús no nos amonesta solamente apoyar económicamente a la iglesia en ese texto. Sí, es nuestra responsabilidad dar nuestros diezmos y ofrendas. Pero no basta solo eso, no paremos ahí, si usted tiene una persona necesitada enfrente de su casa ¿qué debe hacer? Déle, vaya, está enferma la vecina, no puede levantarse ni a preparar la comida en la cocina, sea usted buena vecina, vaya, llévele algo de comer.

Mostrar compasión es un principio sobre el cual usted puede construir su vida, comparta usted compasión por toda la tierra. Esa compasión será un cambio grande en este mundo quebrantado y con dolor, Una vida de compasión puede ser segura cuando empiece la tormenta a caer. Si hemos dado compasión, recibiremos la compasión del Señor en esta vida y en la vida eterna, así soportaremos las tormentas de la vida. Seamos compasivos.

Escuche

La fe viene por el oir…