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Ante Dios todos tenemos sólo dos opciones. El camino de la obediencia que lleva a la vida o el camino de la rebelión que lleva a la destrucción. ¿Cuál escogerá hoy? El camino estrecho y angosto que lleva a la vida. O el camino ancho y espacioso que lleva a la destrucción. Podemos escoger ser esclavos de nuestro pasado y no perdonar. Podemos escoger ser esclavos de los sueños que parecen no llegar y vivir soñando llenos de ingratitud en nuestro corazón. O podemos vivir con contentamiento por nuestra situación presente, mientras nos esforzamos por lo que viene. |

