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Karina llegó a la iglesia invitada por unos amigos quienes querían que ella conociera más de Dios. Siendo ella una chica de retos, aceptó y fue cuando su vida empezó a cambiar. No solo empezó a asistir a la iglesia, sino que se involucró en una célula.

Karina ha enfrentado dificultades, pero también ha encontrado en la Palabra de Dios la fortaleza para batallar contra ellas y las luchas en su mente. Su anhelo es predicar el evangelio a más personas para que, así como ella, puedan experimentar el cambio que solo Cristo puede dar.

Su mayor fortaleza la ha encontrado en una célula. Allí encontró personas a las que ahora puede llamar amigos, que la motivan a seguir adelante en los caminos del Señor.

 

 

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